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El Lavalenguas para forasteros

Es un día de los de empezar a las 8 de la mañana y acabar llevando a casa churros para desayunar, para que el impacto al verte entrar por la puerta con más mierda que el hocio de una mosca y haciéndole recortes al perro sea menor.

Por Sanjuaneando.com

Soria, 10 junio, 2016 16:08 CET · Humor comentarios
Lavalenguas para forasteros
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El Lavalenguas es el día en el que los jurados eligen su toro para las fiestas, y ya sabéis cómo somos los sorianos para eso de celebrar cosas y ponerle nombres raros, que sólo nos falta que se les sincronice a las juradas la regla para hacer el día del Häagen Dazs, que todo es mirarlo porque tenemos un fin de semana muerto de risa.

El Lavalenguas es el segundo de los tres dias de pre-sanjuanes que se celebran en Valonsadero, y es como el España – Korea de antes de la Eurocopa, que lo hacemos para que el día de La Saca (véase capítulo 6 de esta guía) no nos pille fríos y se nos acaben las fiestas nada más empezar.

Es un día de los de empezar a las 8 de la mañana y acabar llevando a casa churros para desayunar, para que el impacto al verte entrar por la puerta con más mierda que el hocio de una mosca y haciéndole recortes al perro sea menor.

Si vas a ir y vas a beber las opcines más seguras son los autobuses que pone el Ayuntamiento o un amigo de esos que están tomando antibióticos. Si aun así decides coger tú el coche, asegurate de que no vas mal porque a la entrada a Soria se monta un dispositivo de los de detener al «Equipo A», con muchos coches, sirenas y un guardia civil para cada soriano. Así que si ves luces (y no has salido dirección Burgos)… no preguntes por el precio del completo que a esta gente les pela el kiwi que sea tradición lo de emborracharse en el monte.

Si ves que con tu gracia natural no te vale para enterrar el níscalo, tienes a tu disposición una zona con toros bravos sueltos por la pradera para que luzcas tu arte a la hora de esquivar astados. Eso sí, si optas por esta opción has de saber que en Soria somos bastante particulares en cuanto a festejos taurinos se refiere. Aquí se va a los toros sin lanzas, ni espadas, ni siquiera cuchillos de plastico de los que no cortan, porque las manos las necesitamos libres para sujetar el calimotxo. Tampoco hay barreras de las de esconderse detrás cuando el toro está a 500 metros. Si te ves muy mal la opción rústica es subirte a una roca o trepar a un árbol como un babuino.

Consejo: habrás notado que nadie juzga a nadie aunque vaya como si Ortega Cano se hubiera ido de despedida de soltero con Massiel. Eso es por el «Principio elemental del Kharma soriano». No te burles de nadie que vaya mamado/a; quedan muchos días de fiesta por delante y mañana el que está en ropa interior, tirado en una roca y lamiendo el musgo puedes ser tú.

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