Historia de las Fiestas de San Juan ❱

El Pregón

El primer día de Fiestas, desde 1956.

Por Alberto Arribas · Soria

27 abril, 2016 10:20 CET · Historia de San Juan comentarios
Si te gusta, comparte
TwitterFacebookWhatsAppTelegramMeneameGoogle+PinterestEmail

Una de las particularidades de las fiestas de San Juan es que aunque el primer día sea el Miércoles el Pregón a efectos de cálculo festivo el calendario las fiestas comienza el jueves siguiente al 24 de junio, festividad de San Juan Bautista o en esa misma jornada si coincide que el 24 sea jueves, pero el Pregón siempre será el día anterior al Jueves la Saca.

Esto viene a cuento de que aunque el Preg√≥n sea una fiesta ya plenamente asentada su origen es relativamente reciente por lo que a este d√≠a grande con nombre propio casi cabe consider√°rsele como la precuela de las fiestas, d√≠a en el que las cuadrillas no tienen todav√≠a m√ļsica ni actos oficiales. Es una m√°s de esas rarezas propias de nuestras fiestas, dif√≠ciles de entender por los forasteros pero que le dan una idiosincrasia tan particular que las hace √ļnicas.

Es posible que el mi√©rcoles previo a las fiestas no haya sido fiesta propia hasta hace poco, pero siempre ha sido un d√≠a especial, d√≠a de mercadillo, de aprovisionarse, de hacer las √ļltimas compras para llenar la despensa pues la mayor parte del comercio cierra durante varios d√≠as, de preparar la ropa para fiestas, de rellenar las botas, de ir a los toros‚Ķ Todos esos elementos generan una inquietud especial en un pueblo que quiere comenzar a celebrar sus fiestas y aunque el origen de las fiestas sea confuso y est√©n cargadas de elementos mitol√≥gicos y desconocidos, el Mi√©rcoles el Preg√≥n es de los pocos que lo tiene m√°s o menos claro. Ve√°moslo.

Antecedentes históricos

El Mi√©rcoles del Preg√≥n como jornada festiva apareci√≥ en 1956 pero antes de esa fecha el ambiente prefestivo ya era evidente en la calle igual que ahora. El Jueves la Saca por la ma√Īana era laborable y d√≠a de mercado pero el aire de fiesta se notaba desde el d√≠a anterior en los puestos que inundaban la ciudad ofreciendo gorras y pa√Īuelos, en la colocaci√≥n de farolillos en la Dehesa que siempre se dejaba para √ļltima hora, en el trajinar de carros que surt√≠an a los comercios y bares de m√°s mercanc√≠a de lo habitual o en los numerosos sorianos y forasteros que acud√≠an a celebrar las fiestas.

No faltaban los charlatanes que vend√≠an peines, los pobres que buscaban la generosidad de quien est√° de fiesta, los fulleros que trataban de arrancar algunas monedas con sus juegos de azar ama√Īados y, sobre todo, muchos vecinos de pueblos cercanos a la capital que se desplazaban hasta Soria con la intenci√≥n de alquilar sus monturas a los que carec√≠an de ella pero quer√≠an participar activamente en la Saca.

En este ambiente casi de fiesta a alguien se le ocurrió que para dar más realce habría que considerar festivo el Jueves la Saca y organizar un acto de inauguración de las fiestas en la noche del día anterior tal y como hacían los pamploneses en sus fiestas con las que siempre se nos ha tratado de comparar.

Oficialmente fueron los jurados de cuadrilla de 1956 los que propusieron al Ayuntamiento de Soria varias medidas para mejorar las fiestas, y entre ellas dos que est√°n relacionadas con lo que ahora estamos tratando, que ¬ęel Mi√©rcoles, v√≠spera de la Saca, se haga un Preg√≥n de fiesta¬Ľ y considerar como festivo laboral el Jueves la Saca. Sin embargo y aunque esa sea la versi√≥n oficial es posible que la decisi√≥n no fuese todo lo espont√°nea que se ha dicho pues parece que hubo alguien que merece ser considerado el instigador de estas reformas.

Cuatro a√Īos antes, en marzo de 1952, lleg√≥ a Soria como gobernador civil de la provincia Luis L√≥pez Pando, un coronel de infanter√≠a que no dej√≥ a nadie indiferente y cuyas intentos de reformar las fiestas para bien o para mal siguen estando en la memoria de los que lo vivieron de primera mano. El gobernador debi√≥ pensar que Soria era su cuartel particular y los sorianos su tropa por lo que no entendi√≥ el desenfreno que transformaba a los sorianos cuando llegaban las fiestas y con el poder pr√°cticamente absoluto que ten√≠an entonces los gobernadores civiles trat√≥ de organizar unas fiestas de San Juan conforme a su propio criterio de lo que deb√≠an ser unas fiestas como Dios manda, llegando a proponer que los sanjuaneros vistieran esos d√≠as ropa blanca con faja roja, celebraran misas, juegos florales y procesiones, todo en un ambiente festivo tan decoroso e inmaculado como si se celebrara el Corpus Christi.

Ya habr√° momento de hablar largo y tendido de las reformas que quiso imponernos el se√Īor L√≥pez Pando y de los incidentes que acontecieron pero por no extendernos mucho se puede resumir apuntando la sospecha casi segura de que fue este gobernador quien impuso al ayuntamiento de la ciudad y a los jurados de 1956 la propuesta de que como si fuera una idea de ellos, elaborasen una lista de reformas festivas entre la que estaba la de celebrar un preg√≥n de fiestas. No vamos a detenernos en ellas pero hab√≠a algunas curiosas que no parecen surgidas voluntariamente de la mente de un soriano y m√°s bien inculcadas por alguien que desconoce las fiestas, como la de celebrar carreras de motos el Jueves la Saca o partidos de f√ļtbol el Viernes de Toros, pero tambi√©n hab√≠a otras que se acabaron imponiendo y que s√≠ parecen m√°s propias de un soriano como las de aumentar la ayuda econ√≥mica municipal a las cuadrillas, dar premios a las Calderas, a los veh√≠culos y a los locales de cuadrilla mejor adornados, que se celebrara una corrida la tarde del Domingo de Calderas o, la que ahora nos ocupa, la de celebrar un preg√≥n el mi√©rcoles antes de las fiestas.

Las propuestas fueron aceptadas y se llevaron a cabo ese mismo a√Īo. Algunas como las competiciones de motociclismo o f√ļtbol no tuvieron continuidad pero otras s√≠ prosperaron y siguen celebr√°ndose en la actualidad como son el Preg√≥n de fiestas y la festividad laboral del Jueves la Saca, lo que celebrado conjuntamente convirti√≥ el Preg√≥n en un festejo con nombre propio que da inicio a las fiestas y que al celebrarse en la v√≠spera de un d√≠a no laborable fue incorporado al ciclo festivo con gran √©xito.

Lo que s√≠ ha cambiado, y mucho, es la forma y la esencia de aquellos primeros pregones. El primer Preg√≥n de 1956 fue compuesto por el intelectual V√≠ctor Higes Cuevas y le√≠do por el locutor de ‚ÄúRadio Soria‚ÄĚ Roberto Garc√≠a del R√≠o en el balc√≥n del ayuntamiento, un texto que aunque firmado por el investigador no parece corresponder con su estilo literario ‚Äďlo que hace suponer que en realidad ser√≠a escrito por L√≥pez Pando- y que recog√≠a lindezas muy al gusto literario de la √©poca y tan poco propias de nuestras fiestas, como esas l√≠neas en las que se mandaba y ordenaba: ‚Äú… en nombre del invicto Caudillo que al presente, torna con su espada a forjar la unidad patria, encauzando los destinos inmortales de Espa√Īa, poniendo por cimera, en la cumbre de su invencible escudo, la Cruz, signo imborrable de lo eterno‚Ķ que gocen en estos d√≠as sanjuaneros, la m√°s sana y santa alegr√≠a, el m√°s alborozado jolgorio, la m√°s sosegada tranquilidad, propia de la diversi√≥n m√°s honesta‚ÄĚ.

Tras la lectura, m√°s bien declamaci√≥n, del Preg√≥n desde el balc√≥n del ayuntamiento se organiz√≥ un desfile muy formal y protocolario que tan poco fundamento tiene en unas fiestas tan ordenadamente desorganizadas como son las nuestras. Encabezado por un piquete de la polic√≠a municipal, detr√°s desfilaba el pregonero montado a caballo y rodeado de pajes y trompeteros vestidos a la usanza medieval, seguido de la Banda de M√ļsica, cuadrillas de mozos y mozas ‚Äúcon trajes apropiados‚ÄĚ (o sea, chicos y chicas vestidos a la usanza de sanfermines con pantal√≥n o falda blanca, camisa del mismo color, pa√Īuelo, faja y boina roja), a continuaci√≥n los caballistas inscritos en los concursos de premios de las fiestas y para terminar los jurados (n√≥tese que se pone claramente en masculino y no es por generalizar no, pues las juradas a esas horas bastante liadas estaban en casa preparando la comida del d√≠a siguiente) acompa√Īados de una representaci√≥n de la corporaci√≥n municipal y escoltados por otro piquete de polic√≠a municipal. Este desfile uniformado se dirigi√≥ hasta la Diputaci√≥n para volver a leer desde all√≠ el preg√≥n y de ah√≠ a repetirlo una vez m√°s en el balc√≥n de Gobierno Civil, para terminar dando la vuelta por la Dehesa hasta la plaza de Mariano Granados donde se volvi√≥ a leer por cuarta vez y √ļltima vez disolvi√©ndose por fin la comitiva y dando inicio a la verbena.

Esta f√≥rmula se mantuvo durante algunos a√Īos transformando algunos detalles como la incorporaci√≥n de bandas de cornetas y tambores, la sustituci√≥n del traje pamplonica femenino por el regional soriano hasta que desapareci√≥, o que en vez de en la plaza Mariano Granados fuese le√≠do en el √Ārbol de la M√ļsica.

El preg√≥n se convocaba cada a√Īo como concurso literario o bien se encargaba a alg√ļn intelectual o escritor m√°s o menos notable de los que el m√°s conocido fue Camilo Jos√© Cela (1966) quien despu√©s fue premio N√≥bel de Literatura, pero en general m√°s que un preg√≥n de fiestas aquello parecer√≠a un bando o una ordenanza, y su posterior cortejo casi un desfile militar. Los sorianos lo o√≠an sin prestar mucha atenci√≥n y casi en silencio, pero no con algarab√≠a y mucho menos con el alboroto que ahora conocemos. Como costumbre festiva que adelantaba el comienzo de las fiestas fue gratamente aceptado y pronto cal√≥ entre los sorianos, particularmente cuando fue desapareciendo esa parafernalia procesional y las lecturas consecutivas con lo que el acto fue ganando en espontaneidad y regocijo; pero mucho tuvo que ver tambi√©n en este j√ļbilo el hecho de que a la par se oficializ√≥ la festividad laboral local del d√≠a siguiente, Jueves la Saca, con lo que los sorianos se pod√≠an permitir el lujo de trasnochar y madrugar para ir a cerrar los toros y as√≠ participar en la Saca que muchos sorianos ni conoc√≠an, lo que de verdad daba sentido a esa noche de fiesta.

En los a√Īos sesenta y setenta el preg√≥n acab√≥ siendo lo que es ahora, un acto popular y multitudinario en el que los sorianos dejan explotar su alegr√≠a, y gan√≥ mucha m√°s en 1979 cuando los jurados de ese a√Īo decidieron que fuese uno de ellos (la propuesta municipal para ese a√Īo era traer a un ministro de la UCD, proposici√≥n que los jurados rechazaron y ofrecieron su alternativa) el encargado de ofrecer el Preg√≥n y dar as√≠ por inauguradas las fiestas de San Juan de forma que pese a ser un acto con poca trayectoria hist√≥rica ha calado hondo en el coraz√≥n sanjuanero de los sorianos que ya lo consideran imprescindible.

Aunque estamos hablando de no hace ni cuarenta a√Īos, las cosas han cambiado mucho desde entonces. Aquel primer jurado pregonero de 1979 fue ‚Äďpor ser el m√°s joven‚Äď Adri√°n Garc√≠a Mart√≠nez de la cuadrilla de la Blanca, quien lo escribi√≥ a medias o en parte con Antonia Gonzalo Dulce, jurada de la cuadrilla de San Juan, sin embargo el texto acab√≥ siendo le√≠do por √©l, sobre todo por que ni siquiera se conceb√≠a, y probablemente ni ellas se lo planteasen, que una mujer pudiera ser pregonera.

Esta situaci√≥n cambi√≥ en 1987 cuando Roc√≠o Garc√≠a, jurada de San Miguel, ofreci√≥ ella sola el Preg√≥n desde el balc√≥n sin que nadie lo considerase inoportuno. Hoy nos parece una nimiedad que entonces pas√≥ desapercibida (no hubo otra jurada pregonera hasta el a√Īo 2000 y lo fue en colaboraci√≥n con su jurado que ofrecido s√≥lo por una mujer no lleg√≥ hasta 2007) pero es que hasta una fecha tan tard√≠a no se puede hablar de igualdad plena entre hombres y mujeres, entre jurados y juradas, siendo entonces entendido ya plenamente por la ciudadan√≠a que la jurada no era la esposa y criada, era alguien exactamente igual que el jurado.

Estas √ļltimas l√≠neas vienen a cuento de justificar o intentar contextualizar esa √©poca en la que surgi√≥ otro acto celebrado el Mi√©rcoles y que poco o nada ten√≠a que ver con las fiestas, el Homenaje a la Mujer Soriana. Aunque el ambiente machista y proteccionista estaba generalizado en toda la sociedad e igualmente asumido por ellos y ellas, hay que reconocer que alg√ļn gentil caballero reconoci√≥, no lo vamos a llamar igualdad pero s√≠ una cierta equidad o empat√≠a hacia la jurada, esa an√≥nima figura sumisa y callada cuya √ļnica aparici√≥n p√ļblica pr√°cticamente se limitaba dar el brazo a su esposo en el desfile del Domingo de Calderas o en la misa del Lunes de Bailas. Buena prueba de ello lo tenemos en las actas de las cuadrillas donde no suelen aparecer ni el nombre de las juradas, o en la prensa de hasta finales de los setenta en la que se ofrec√≠a la foto y nombre del jurado pero no el de la jurada.

La autor√≠a de este homenaje se debe a David Sainz Ruiz, jurado de la Blanca en 1959, quien en ese a√Īo propuso reconocer el callado papel de la jurada en fiestas limitado entonces a trabajar como una esclava preparando comidas y trajes, extrapol√°ndolo tambi√©n al resto de las mujeres sorianas en general que sin ser tan extremo, eran las aut√©nticas encargadas de llevar la complicada intendencia de cada hogar en fiestas.

El calificado por aquel entonces como ‚Äúsimp√°tico acto‚ÄĚ fue aceptado por el Ayuntamiento pero fuera del programa oficial. Pocas horas antes de la lectura del Preg√≥n el alcalde convoc√≥ a cada pareja a un acto cuyo desarrollo en detalle no se ha podido recuperar, y que fue repiti√©ndose a√Īo tras a√Īo, al principio fuera del programa y despu√©s ya incorporado como un pretencioso acto abierto al p√ļblico y que se convirti√≥ en una empalagosa gala en la que como si fueran las ‚Äúreinas de las fiestas‚ÄĚ se les entregaba un ramo de flores, se les dec√≠a los guapas que eran, lo bien que cocinaban y se les agradec√≠a la paciencia que ten√≠an. El acto ser√≠a tan del agrado de la parte convocante, el Ayuntamiento, que en 1983 lo convirti√≥ casi en un acto literario a celebrar al mediod√≠a del Mi√©rcoles para el que se convoc√≥ concurso o contrat√≥ a conocidos periodistas de la √©poca como Alfonso Uss√≠a o Mat√≠as Prats Ca√Īete, o a investigadoras sorianas (lo que tiene m√°s sentido) como Mercedes Molina Ib√°√Īez.

Sin embargo el acto no acababa de calar entre la poblaci√≥n y hacia 1988, a√Īo en el que el homenaje ya no aparece en el programa de fiestas, las autoridades municipales decidieron sustituirlo por una cena de gala previa al acto del Preg√≥n en el patio de columnas que tambi√©n ha sido y es todav√≠a objeto de no pocas controversias.

Y no fue el √ļnico homenaje a las juradas. En 1973 el entonces presidente de la Diputaci√≥n Santiago Aparicio Alcalde, soriano y sanjuanero de pro, pens√≥ que hab√≠a tanto que agradecer que el organismo provincial que presidia tambi√©n deber√≠a mostrarlo por lo que convoc√≥ tambi√©n su propio acto de homenaje a las juradas que ese a√Īo tuvo lugar en la ma√Īana del 2 de julio, Lunes de Bailas, tras las procesiones. No se consider√≥ el mejor momento pues los jurados deben estar a esa hora procesionando la imagen de su santo y se cambi√≥ al S√°bado Ag√©s por la ma√Īana, otra jornada festiva en la que el jurado est√° desbordado de trabajo. Desde 2001 el acto de la Diputaci√≥n se pas√≥ a la ma√Īana del Mi√©rcoles el Preg√≥n, pero ese homenaje pronto cambi√≥ su orientaci√≥n y se extendi√≥ a los jurados en plural, hombres y mujeres.

Se trata √©ste de un acto protocolario en el que no falta ninguna autoridad provincial o pol√≠tico que quiera salir en la foto y b√°sicamente consiste en la lectura del discurso de turno seguido de la entrega a ellas de un ramo de flores y un mant√≥n de Manila, y a ellos de una placa conmemorativa o del antiguo disco de vinilo con las sanjuaneras que edit√≥ la Diputaci√≥n en los a√Īos setenta. Pese a que el cambio de d√≠a propicia la mejor asistencia de los jurados, algunos se quejan de que lo √ļnico que hace este acto es obligar la asistencia a unas personas que ya tienen la agenda muy ocupada para ese d√≠a, por lo que no son pocos los que abogan por la desaparici√≥n formal de este acto que poco o nada tiene que ver con la esencia de la fiesta,

Desarrollo actual
Hoy a nivel de la calle la víspera de las fiestas no parece que haya cambiado mucho en relación a tiempos anteriores. Lo que sí ha cambiado es la forma oficial de organizar y celebrar el Miércoles el Pregón.

Para los aficionados taurinos puede decirse que las fiestas empiezan a la par que la corrida de toros, la primera de la feria que desde 1985 se celebra por la tarde en la plaza de toros. Los pe√Īistas recorren ya las calles con sus vistosos uniformes impecables y quedan con sus charangas para intercambiar las √ļltimas instrucciones y las primeras cervezas. Las calles del centro se llenan de tenderetes ambulantes, de vendedores de ropa falsificada, de puestos de baratijas, de gente con el pa√Īuelo blanco al cuello, de chicos y chicas que visten camiseta y peto multicolores, los bares montan improvisadas barras port√°tiles en las calles, huele a garrapi√Īadas y surgen personas de otras razas vendi√©ndonos sombreros y pistolas de agua.

En un momento indeterminado, casi sin darnos cuenta, se escucha la primera sanjuanera y desde entonces el ambiente ya es imparable. Todo el centro est√° topado de gente que va y viene pero hay que abrir sitio pues hacia las siete de la tarde por el Collado desfila un peculiar cortejo de gaiteros precediendo coches de √©poca que llevan a las doce parejas vestidas de gala hasta el ayuntamiento donde al son de la banda que toca la sanjuanera ‚ÄúVivan las juradas‚ÄĚ y con presencia de numeroso p√ļblico que se dedica a criticar c√≥mo visten ellas, el alcalde o el concejal de festejos les espera al pie de una alfombra roja que, bajo mazas, les llevar√° al interior.

Este debe ser el acto m√°s controvertido de las fiestas en la actualidad, una cena en la que el Ayuntamiento en pleno obsequia a invitados, presidentes de pe√Īas, autoridades locales y provinciales y, sobre todo, a las doce parejas de jurados, con una cena m√°s que de gala resulta de alto copete, en la que ellos suelen estrenar traje adem√°s del bast√≥n, y ellas elegantes vestidos con sofisticados peinados que parecen m√°s propios de una recepci√≥n real.

A eso de las 20:30 la cena comienza formalmente mientras el resto de la ciudad ya está de fiesta paseando por las atestadas calles del centro haciendo tiempo hasta las once de la noche, hora en la que se leerá el pregón desde el balcón del ayuntamiento. En su interior los platos se van sucediendo pese a los nervios, particularmente los de una pareja que será la encargada de leer el pregón.

En cuanto a la forma de elegir a la persona o pareja encargada de leer el preg√≥n no hay nada reglado. Hay a quien le hace mucha ilusi√≥n y hay a quien le impresiona leerlo delante de la multitud por lo que el grupo de jurados de cada a√Īo suele proponer que surjan voluntarios y que en el caso de que haya varios candidatos los interesados escriban su propio texto, los lleven a una de sus asambleas, se abran an√≥nimamente para leerlos en voz alta y que los veinticuatro sean por mayor√≠a quienes elijan el que les parezca mejor y designen a su autor encargado de leerlo.

Desde un buen rato antes de las 11 de la noche todos los sanjuaneros se encuentran en una plaza Mayor abarrotada hasta las calles que desembocan en ella y los que no pueden acudir lo ven por televisi√≥n. Minutos antes de que el reloj de la Audiencia de las once campanadas casi todos los jurados y todas las autoridades invitadas salen a la escalinata del ayuntamiento esperando a que empiece el preg√≥n, breve espera que se ameniza con los sones de la banda. Cuando el reloj de la Audiencia d√© las 11 en punto el balc√≥n principal de la Casa Consistorial se abre para que uno, una, o dos de los jurados elegidos act√ļen de pregonero.

Los hay en prosa, en verso, con mayor o menor calidad ret√≥rica, pero para los que abajo jalonan cada frase del pregonero lo mismo les dar√≠a escuchar alabanzas o insultos pues aunque hay megafon√≠a es pr√°cticamente imposible entender lo que dice. Lo √ļnico que de verdad se oye es el final que acaba con un ‚Äú¬°Viva Soria! ¬°Vivan las fiestas de San Juan!‚ÄĚ y que de tan somera forma dar√° inicio a un alborozo que a duras penas se pod√≠a ya contener.

A continuaci√≥n la banda, que no se oye, interpreta alguna pieza mientras el p√ļblico va abandonando la plaza y disponi√©ndose a ambos lados del Collado hasta la Dehesa pues de inmediato comenzar√° un animado desfile encabezado por la banda municipal seguida de jurados, miembros del ayuntamiento, resto de autoridades y las pe√Īas con sus propios m√ļsicos que desfilan por orden de antig√ľedad (Pe√Īa ‚ÄúPoca Pena‚ÄĚ, ‚ÄúEl Desbarajuste‚ÄĚ, ‚ÄúEl Bullicio‚ÄĚ, ‚ÄúLa Ilusi√≥n‚ÄĚ y ‚ÄúEl Cuadro‚ÄĚ, aunque finalmente y pese a que no es la m√°s antigua desfila la pe√Īa ‚ÄúLos que faltaban‚ÄĚ pues as√≠ lo sugiere su nombre). Despu√©s verbena de la banda en la Dehesa junto al monumento erigido en honor de don Francisco y don Jes√ļs y junto al √Ārbol de la M√ļsica.

De esta forma tan animada comienzan unas fiestas que prácticamente sin pausa transformarán totalmente la ciudad durante cinco días.

RELACI√ďN DE PREGONEROS

PREGONEROS HONOR√ćFICOS

1956
Víctor Higes Cuevas
Escritor, investigador, historiador soriano
1957
Bienvenido Calvo
Periodista
1958
José Antonio Pérez-Rioja
Escritor, filólogo, director de la Casa de la Cultura
1959
Celestino Monge
Periodista
1960
Miguel Moreno y Moreno
Periodista
1961
Juan Ríos Suárez
Periodista
1962
Miguel Moreno y Moreno
Periodista
1963
Isaías Pascual Moreno
Periodista y sacerdote
1964
Rafael Bermejo
Periodista
1965
Pablo Luis Velilla Alcubilla
Periodista, abogado
1966
Camilo José Cela
Escritor
1967
Jaime de Fox√° Torroba
Escritor
1968
Anselmo Romero Marín
Pedagogo
1969
Dámaso Santos Gutiérrez
Periodista y escritor
1970
Augusto Miralles
¬Ņ?
1971
Gabriel Cisneros Laborda
Politico
1972
César Casado Jiménez
¬Ņ?
1973
Alberto Cercós Pérez
Politico
1974
Alfonso Navalón
¬Ņ?
1975
Ramiro Cercós Perez
Político
1976
Manuel Calvo Hernando
¬Ņ?
1977
Vicente Segrelles Chillida
Gobernador civil de Soria
1978
Benito del Riego Moreno
Escritor

JURADOS PREGONEROS

1979
Adrián García
La Blanca
1980
Jos√© Mar√≠a Maga√Īa
Santiago
1981
José Almajano
Santa Catalina
1982
José Antonio Martín de Marco
Santo Tomé, San Clemente y San Martín
1983
Joaquín Pardo
El Rosel y San Blas
1984
Ricardo de María Diges
La Mayor
1985
Agnelo Yubero
San Miguel
1986
Rafael Calvo
San Esteban
1987
Rocío García
San Miguel
1988
José María de Juana
San Juan
1989
Antonio Soria
La Mayor
1990
José Luis González Lorenzo
Santiago
1991
José María Martínez Laseca
Santa Catalina
1992
Antonio Mateo
San Miguel
1993
Tom√°s Mugarza
San Esteban
1994
Alfredo Esteras
San Miguel
1995
Juan Carlos Ant√ļnez
San Esteban
1996
Isaac Catalina Gil
San Esteban
1997
José Alberto Ramos
Santiago
1998
Esperanza Martínez
Santiago
1999
José María de Miguel
El Rosel y San Blas
2000
Gloria García y Fco. J. del Amo
San Esteban y San Juan
2001
Antonio Fern√°ndez San Rom√°n
El Salvador
2002
María Concepción Herrero y Nuria del Barrio
San Juan y Santo Tomé, San Clemente y San Martín
2003
Blas Antonio Díez
Santiago
2004
Diego Asensio y Mónica Salas
Santa B√°rbara
2005
Leonor Calvo y Juan José Negredo
San Miguel
2006
Joaqu√≠n Mart√≠nez √Ālvarez y Mar√≠a de Carmen Buberos
El Rosel y San Blas
2007
Concepción Gómez
Santa B√°rbara
2008
Rubén García
San Juan
2009
Ana Marina
La Blanca
2010
Julián Antonio Salas y Soraya Aragonés
San Esteban
2011
Silvia Alonso
Santa Catalina
2012
María de Miguel
Santo Tomé, San Clemente y San Martín
2013
Tina Miralles
Santa B√°rbara
2014
Ignacio Gutiérrez y Pilar Úcar
El Salvador
2015
Fco. Javier Arigita Girbau y Luisa Soria Hern√°ndez
La Mayor

Alberto Arribas es miembro de la Asociación de Amigos del Museo Numantino. 


Foto: AHPSo-20229-maceros-trabajo.

Si te gusta, comparte
TwitterFacebookWhatsAppTelegramMeneameGoogle+PinterestEmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.