Historia de las Fiestas de San Juan

El Preg贸n

El primer d铆a de Fiestas, desde 1956.

Por Alberto Arribas

Soria, 27 abril, 2016 10:20 CET 路 Historia de San Juan comentarios
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Una de las particularidades de las fiestas de San Juan es que aunque el primer d铆a sea el Mi茅rcoles el Preg贸n a efectos de c谩lculo festivo el calendario las fiestas comienza el jueves siguiente al 24 de junio, festividad de San Juan Bautista o en esa misma jornada si coincide que el 24 sea jueves, pero el Preg贸n siempre ser谩 el d铆a anterior al Jueves la Saca.

Esto viene a cuento de que aunque el Preg贸n sea una fiesta ya plenamente asentada su origen es relativamente reciente por lo que a este d铆a grande con nombre propio casi cabe consider谩rsele como la precuela de las fiestas, d铆a en el que las cuadrillas no tienen todav铆a m煤sica ni actos oficiales. Es una m谩s de esas rarezas propias de nuestras fiestas, dif铆ciles de entender por los forasteros pero que le dan una idiosincrasia tan particular que las hace 煤nicas.

Es posible que el mi茅rcoles previo a las fiestas no haya sido fiesta propia hasta hace poco, pero siempre ha sido un d铆a especial, d铆a de mercadillo, de aprovisionarse, de hacer las 煤ltimas compras para llenar la despensa pues la mayor parte del comercio cierra durante varios d铆as, de preparar la ropa para fiestas, de rellenar las botas, de ir a los toros鈥 Todos esos elementos generan una inquietud especial en un pueblo que quiere comenzar a celebrar sus fiestas y aunque el origen de las fiestas sea confuso y est茅n cargadas de elementos mitol贸gicos y desconocidos, el Mi茅rcoles el Preg贸n es de los pocos que lo tiene m谩s o menos claro. Ve谩moslo.

Antecedentes hist贸ricos

El Mi茅rcoles del Preg贸n como jornada festiva apareci贸 en 1956 pero antes de esa fecha el ambiente prefestivo ya era evidente en la calle igual que ahora. El Jueves la Saca por la ma帽ana era laborable y d铆a de mercado pero el aire de fiesta se notaba desde el d铆a anterior en los puestos que inundaban la ciudad ofreciendo gorras y pa帽uelos, en la colocaci贸n de farolillos en la Dehesa que siempre se dejaba para 煤ltima hora, en el trajinar de carros que surt铆an a los comercios y bares de m谩s mercanc铆a de lo habitual o en los numerosos sorianos y forasteros que acud铆an a celebrar las fiestas.

No faltaban los charlatanes que vend铆an peines, los pobres que buscaban la generosidad de quien est谩 de fiesta, los fulleros que trataban de arrancar algunas monedas con sus juegos de azar ama帽ados y, sobre todo, muchos vecinos de pueblos cercanos a la capital que se desplazaban hasta Soria con la intenci贸n de alquilar sus monturas a los que carec铆an de ella pero quer铆an participar activamente en la Saca.

En este ambiente casi de fiesta a alguien se le ocurri贸 que para dar m谩s realce habr铆a que considerar festivo el Jueves la Saca y organizar un acto de inauguraci贸n de las fiestas en la noche del d铆a anterior tal y como hac铆an los pamploneses en sus fiestas con las que siempre se nos ha tratado de comparar.

Oficialmente fueron los jurados de cuadrilla de 1956 los que propusieron al Ayuntamiento de Soria varias medidas para mejorar las fiestas, y entre ellas dos que est谩n relacionadas con lo que ahora estamos tratando, que 芦el Mi茅rcoles, v铆spera de la Saca, se haga un Preg贸n de fiesta禄 y considerar como festivo laboral el Jueves la Saca. Sin embargo y aunque esa sea la versi贸n oficial es posible que la decisi贸n no fuese todo lo espont谩nea que se ha dicho pues parece que hubo alguien que merece ser considerado el instigador de estas reformas.

Cuatro a帽os antes, en marzo de 1952, lleg贸 a Soria como gobernador civil de la provincia Luis L贸pez Pando, un coronel de infanter铆a que no dej贸 a nadie indiferente y cuyas intentos de reformar las fiestas para bien o para mal siguen estando en la memoria de los que lo vivieron de primera mano. El gobernador debi贸 pensar que Soria era su cuartel particular y los sorianos su tropa por lo que no entendi贸 el desenfreno que transformaba a los sorianos cuando llegaban las fiestas y con el poder pr谩cticamente absoluto que ten铆an entonces los gobernadores civiles trat贸 de organizar unas fiestas de San Juan conforme a su propio criterio de lo que deb铆an ser unas fiestas como Dios manda, llegando a proponer que los sanjuaneros vistieran esos d铆as ropa blanca con faja roja, celebraran misas, juegos florales y procesiones, todo en un ambiente festivo tan decoroso e inmaculado como si se celebrara el Corpus Christi.

Ya habr谩 momento de hablar largo y tendido de las reformas que quiso imponernos el se帽or L贸pez Pando y de los incidentes que acontecieron pero por no extendernos mucho se puede resumir apuntando la sospecha casi segura de que fue este gobernador quien impuso al ayuntamiento de la ciudad y a los jurados de 1956 la propuesta de que como si fuera una idea de ellos, elaborasen una lista de reformas festivas entre la que estaba la de celebrar un preg贸n de fiestas. No vamos a detenernos en ellas pero hab铆a algunas curiosas que no parecen surgidas voluntariamente de la mente de un soriano y m谩s bien inculcadas por alguien que desconoce las fiestas, como la de celebrar carreras de motos el Jueves la Saca o partidos de f煤tbol el Viernes de Toros, pero tambi茅n hab铆a otras que se acabaron imponiendo y que s铆 parecen m谩s propias de un soriano como las de aumentar la ayuda econ贸mica municipal a las cuadrillas, dar premios a las Calderas, a los veh铆culos y a los locales de cuadrilla mejor adornados, que se celebrara una corrida la tarde del Domingo de Calderas o, la que ahora nos ocupa, la de celebrar un preg贸n el mi茅rcoles antes de las fiestas.

Las propuestas fueron aceptadas y se llevaron a cabo ese mismo a帽o. Algunas como las competiciones de motociclismo o f煤tbol no tuvieron continuidad pero otras s铆 prosperaron y siguen celebr谩ndose en la actualidad como son el Preg贸n de fiestas y la festividad laboral del Jueves la Saca, lo que celebrado conjuntamente convirti贸 el Preg贸n en un festejo con nombre propio que da inicio a las fiestas y que al celebrarse en la v铆spera de un d铆a no laborable fue incorporado al ciclo festivo con gran 茅xito.

Lo que s铆 ha cambiado, y mucho, es la forma y la esencia de aquellos primeros pregones. El primer Preg贸n de 1956 fue compuesto por el intelectual V铆ctor Higes Cuevas y le铆do por el locutor de 鈥淩adio Soria鈥 Roberto Garc铆a del R铆o en el balc贸n del ayuntamiento, un texto que aunque firmado por el investigador no parece corresponder con su estilo literario 鈥搇o que hace suponer que en realidad ser铆a escrito por L贸pez Pando- y que recog铆a lindezas muy al gusto literario de la 茅poca y tan poco propias de nuestras fiestas, como esas l铆neas en las que se mandaba y ordenaba: 鈥… en nombre del invicto Caudillo que al presente, torna con su espada a forjar la unidad patria, encauzando los destinos inmortales de Espa帽a, poniendo por cimera, en la cumbre de su invencible escudo, la Cruz, signo imborrable de lo eterno鈥 que gocen en estos d铆as sanjuaneros, la m谩s sana y santa alegr铆a, el m谩s alborozado jolgorio, la m谩s sosegada tranquilidad, propia de la diversi贸n m谩s honesta鈥.

Tras la lectura, m谩s bien declamaci贸n, del Preg贸n desde el balc贸n del ayuntamiento se organiz贸 un desfile muy formal y protocolario que tan poco fundamento tiene en unas fiestas tan ordenadamente desorganizadas como son las nuestras. Encabezado por un piquete de la polic铆a municipal, detr谩s desfilaba el pregonero montado a caballo y rodeado de pajes y trompeteros vestidos a la usanza medieval, seguido de la Banda de M煤sica, cuadrillas de mozos y mozas 鈥渃on trajes apropiados鈥 (o sea, chicos y chicas vestidos a la usanza de sanfermines con pantal贸n o falda blanca, camisa del mismo color, pa帽uelo, faja y boina roja), a continuaci贸n los caballistas inscritos en los concursos de premios de las fiestas y para terminar los jurados (n贸tese que se pone claramente en masculino y no es por generalizar no, pues las juradas a esas horas bastante liadas estaban en casa preparando la comida del d铆a siguiente) acompa帽ados de una representaci贸n de la corporaci贸n municipal y escoltados por otro piquete de polic铆a municipal. Este desfile uniformado se dirigi贸 hasta la Diputaci贸n para volver a leer desde all铆 el preg贸n y de ah铆 a repetirlo una vez m谩s en el balc贸n de Gobierno Civil, para terminar dando la vuelta por la Dehesa hasta la plaza de Mariano Granados donde se volvi贸 a leer por cuarta vez y 煤ltima vez disolvi茅ndose por fin la comitiva y dando inicio a la verbena.

Esta f贸rmula se mantuvo durante algunos a帽os transformando algunos detalles como la incorporaci贸n de bandas de cornetas y tambores, la sustituci贸n del traje pamplonica femenino por el regional soriano hasta que desapareci贸, o que en vez de en la plaza Mariano Granados fuese le铆do en el 脕rbol de la M煤sica.

El preg贸n se convocaba cada a帽o como concurso literario o bien se encargaba a alg煤n intelectual o escritor m谩s o menos notable de los que el m谩s conocido fue Camilo Jos茅 Cela (1966) quien despu茅s fue premio N贸bel de Literatura, pero en general m谩s que un preg贸n de fiestas aquello parecer铆a un bando o una ordenanza, y su posterior cortejo casi un desfile militar. Los sorianos lo o铆an sin prestar mucha atenci贸n y casi en silencio, pero no con algarab铆a y mucho menos con el alboroto que ahora conocemos. Como costumbre festiva que adelantaba el comienzo de las fiestas fue gratamente aceptado y pronto cal贸 entre los sorianos, particularmente cuando fue desapareciendo esa parafernalia procesional y las lecturas consecutivas con lo que el acto fue ganando en espontaneidad y regocijo; pero mucho tuvo que ver tambi茅n en este j煤bilo el hecho de que a la par se oficializ贸 la festividad laboral local del d铆a siguiente, Jueves la Saca, con lo que los sorianos se pod铆an permitir el lujo de trasnochar y madrugar para ir a cerrar los toros y as铆 participar en la Saca que muchos sorianos ni conoc铆an, lo que de verdad daba sentido a esa noche de fiesta.

En los a帽os sesenta y setenta el preg贸n acab贸 siendo lo que es ahora, un acto popular y multitudinario en el que los sorianos dejan explotar su alegr铆a, y gan贸 mucha m谩s en 1979 cuando los jurados de ese a帽o decidieron que fuese uno de ellos (la propuesta municipal para ese a帽o era traer a un ministro de la UCD, proposici贸n que los jurados rechazaron y ofrecieron su alternativa) el encargado de ofrecer el Preg贸n y dar as铆 por inauguradas las fiestas de San Juan de forma que pese a ser un acto con poca trayectoria hist贸rica ha calado hondo en el coraz贸n sanjuanero de los sorianos que ya lo consideran imprescindible.

Aunque estamos hablando de no hace ni cuarenta a帽os, las cosas han cambiado mucho desde entonces. Aquel primer jurado pregonero de 1979 fue 鈥損or ser el m谩s joven鈥 Adri谩n Garc铆a Mart铆nez de la cuadrilla de la Blanca, quien lo escribi贸 a medias o en parte con Antonia Gonzalo Dulce, jurada de la cuadrilla de San Juan, sin embargo el texto acab贸 siendo le铆do por 茅l, sobre todo por que ni siquiera se conceb铆a, y probablemente ni ellas se lo planteasen, que una mujer pudiera ser pregonera.

Esta situaci贸n cambi贸 en 1987 cuando Roc铆o Garc铆a, jurada de San Miguel, ofreci贸 ella sola el Preg贸n desde el balc贸n sin que nadie lo considerase inoportuno. Hoy nos parece una nimiedad que entonces pas贸 desapercibida (no hubo otra jurada pregonera hasta el a帽o 2000 y lo fue en colaboraci贸n con su jurado que ofrecido s贸lo por una mujer no lleg贸 hasta 2007) pero es que hasta una fecha tan tard铆a no se puede hablar de igualdad plena entre hombres y mujeres, entre jurados y juradas, siendo entonces entendido ya plenamente por la ciudadan铆a que la jurada no era la esposa y criada, era alguien exactamente igual que el jurado.

Estas 煤ltimas l铆neas vienen a cuento de justificar o intentar contextualizar esa 茅poca en la que surgi贸 otro acto celebrado el Mi茅rcoles y que poco o nada ten铆a que ver con las fiestas, el Homenaje a la Mujer Soriana. Aunque el ambiente machista y proteccionista estaba generalizado en toda la sociedad e igualmente asumido por ellos y ellas, hay que reconocer que alg煤n gentil caballero reconoci贸, no lo vamos a llamar igualdad pero s铆 una cierta equidad o empat铆a hacia la jurada, esa an贸nima figura sumisa y callada cuya 煤nica aparici贸n p煤blica pr谩cticamente se limitaba dar el brazo a su esposo en el desfile del Domingo de Calderas o en la misa del Lunes de Bailas. Buena prueba de ello lo tenemos en las actas de las cuadrillas donde no suelen aparecer ni el nombre de las juradas, o en la prensa de hasta finales de los setenta en la que se ofrec铆a la foto y nombre del jurado pero no el de la jurada.

La autor铆a de este homenaje se debe a David Sainz Ruiz, jurado de la Blanca en 1959, quien en ese a帽o propuso reconocer el callado papel de la jurada en fiestas limitado entonces a trabajar como una esclava preparando comidas y trajes, extrapol谩ndolo tambi茅n al resto de las mujeres sorianas en general que sin ser tan extremo, eran las aut茅nticas encargadas de llevar la complicada intendencia de cada hogar en fiestas.

El calificado por aquel entonces como 鈥渟imp谩tico acto鈥 fue aceptado por el Ayuntamiento pero fuera del programa oficial. Pocas horas antes de la lectura del Preg贸n el alcalde convoc贸 a cada pareja a un acto cuyo desarrollo en detalle no se ha podido recuperar, y que fue repiti茅ndose a帽o tras a帽o, al principio fuera del programa y despu茅s ya incorporado como un pretencioso acto abierto al p煤blico y que se convirti贸 en una empalagosa gala en la que como si fueran las 鈥渞einas de las fiestas鈥 se les entregaba un ramo de flores, se les dec铆a los guapas que eran, lo bien que cocinaban y se les agradec铆a la paciencia que ten铆an. El acto ser铆a tan del agrado de la parte convocante, el Ayuntamiento, que en 1983 lo convirti贸 casi en un acto literario a celebrar al mediod铆a del Mi茅rcoles para el que se convoc贸 concurso o contrat贸 a conocidos periodistas de la 茅poca como Alfonso Uss铆a o Mat铆as Prats Ca帽ete, o a investigadoras sorianas (lo que tiene m谩s sentido) como Mercedes Molina Ib谩帽ez.

Sin embargo el acto no acababa de calar entre la poblaci贸n y hacia 1988, a帽o en el que el homenaje ya no aparece en el programa de fiestas, las autoridades municipales decidieron sustituirlo por una cena de gala previa al acto del Preg贸n en el patio de columnas que tambi茅n ha sido y es todav铆a objeto de no pocas controversias.

Y no fue el 煤nico homenaje a las juradas. En 1973 el entonces presidente de la Diputaci贸n Santiago Aparicio Alcalde, soriano y sanjuanero de pro, pens贸 que hab铆a tanto que agradecer que el organismo provincial que presidia tambi茅n deber铆a mostrarlo por lo que convoc贸 tambi茅n su propio acto de homenaje a las juradas que ese a帽o tuvo lugar en la ma帽ana del 2 de julio, Lunes de Bailas, tras las procesiones. No se consider贸 el mejor momento pues los jurados deben estar a esa hora procesionando la imagen de su santo y se cambi贸 al S谩bado Ag茅s por la ma帽ana, otra jornada festiva en la que el jurado est谩 desbordado de trabajo. Desde 2001 el acto de la Diputaci贸n se pas贸 a la ma帽ana del Mi茅rcoles el Preg贸n, pero ese homenaje pronto cambi贸 su orientaci贸n y se extendi贸 a los jurados en plural, hombres y mujeres.

Se trata 茅ste de un acto protocolario en el que no falta ninguna autoridad provincial o pol铆tico que quiera salir en la foto y b谩sicamente consiste en la lectura del discurso de turno seguido de la entrega a ellas de un ramo de flores y un mant贸n de Manila, y a ellos de una placa conmemorativa o del antiguo disco de vinilo con las sanjuaneras que edit贸 la Diputaci贸n en los a帽os setenta. Pese a que el cambio de d铆a propicia la mejor asistencia de los jurados, algunos se quejan de que lo 煤nico que hace este acto es obligar la asistencia a unas personas que ya tienen la agenda muy ocupada para ese d铆a, por lo que no son pocos los que abogan por la desaparici贸n formal de este acto que poco o nada tiene que ver con la esencia de la fiesta,

Desarrollo actual
Hoy a nivel de la calle la v铆spera de las fiestas no parece que haya cambiado mucho en relaci贸n a tiempos anteriores. Lo que s铆 ha cambiado es la forma oficial de organizar y celebrar el Mi茅rcoles el Preg贸n.

Para los aficionados taurinos puede decirse que las fiestas empiezan a la par que la corrida de toros, la primera de la feria que desde 1985 se celebra por la tarde en la plaza de toros. Los pe帽istas recorren ya las calles con sus vistosos uniformes impecables y quedan con sus charangas para intercambiar las 煤ltimas instrucciones y las primeras cervezas. Las calles del centro se llenan de tenderetes ambulantes, de vendedores de ropa falsificada, de puestos de baratijas, de gente con el pa帽uelo blanco al cuello, de chicos y chicas que visten camiseta y peto multicolores, los bares montan improvisadas barras port谩tiles en las calles, huele a garrapi帽adas y surgen personas de otras razas vendi茅ndonos sombreros y pistolas de agua.

En un momento indeterminado, casi sin darnos cuenta, se escucha la primera sanjuanera y desde entonces el ambiente ya es imparable. Todo el centro est谩 topado de gente que va y viene pero hay que abrir sitio pues hacia las siete de la tarde por el Collado desfila un peculiar cortejo de gaiteros precediendo coches de 茅poca que llevan a las doce parejas vestidas de gala hasta el ayuntamiento donde al son de la banda que toca la sanjuanera 鈥淰ivan las juradas鈥 y con presencia de numeroso p煤blico que se dedica a criticar c贸mo visten ellas, el alcalde o el concejal de festejos les espera al pie de una alfombra roja que, bajo mazas, les llevar谩 al interior.

Este debe ser el acto m谩s controvertido de las fiestas en la actualidad, una cena en la que el Ayuntamiento en pleno obsequia a invitados, presidentes de pe帽as, autoridades locales y provinciales y, sobre todo, a las doce parejas de jurados, con una cena m谩s que de gala resulta de alto copete, en la que ellos suelen estrenar traje adem谩s del bast贸n, y ellas elegantes vestidos con sofisticados peinados que parecen m谩s propios de una recepci贸n real.

A eso de las 20:30 la cena comienza formalmente mientras el resto de la ciudad ya est谩 de fiesta paseando por las atestadas calles del centro haciendo tiempo hasta las once de la noche, hora en la que se leer谩 el preg贸n desde el balc贸n del ayuntamiento. En su interior los platos se van sucediendo pese a los nervios, particularmente los de una pareja que ser谩 la encargada de leer el preg贸n.

En cuanto a la forma de elegir a la persona o pareja encargada de leer el preg贸n no hay nada reglado. Hay a quien le hace mucha ilusi贸n y hay a quien le impresiona leerlo delante de la multitud por lo que el grupo de jurados de cada a帽o suele proponer que surjan voluntarios y que en el caso de que haya varios candidatos los interesados escriban su propio texto, los lleven a una de sus asambleas, se abran an贸nimamente para leerlos en voz alta y que los veinticuatro sean por mayor铆a quienes elijan el que les parezca mejor y designen a su autor encargado de leerlo.

Desde un buen rato antes de las 11 de la noche todos los sanjuaneros se encuentran en una plaza Mayor abarrotada hasta las calles que desembocan en ella y los que no pueden acudir lo ven por televisi贸n. Minutos antes de que el reloj de la Audiencia de las once campanadas casi todos los jurados y todas las autoridades invitadas salen a la escalinata del ayuntamiento esperando a que empiece el preg贸n, breve espera que se ameniza con los sones de la banda. Cuando el reloj de la Audiencia d茅 las 11 en punto el balc贸n principal de la Casa Consistorial se abre para que uno, una, o dos de los jurados elegidos act煤en de pregonero.

Los hay en prosa, en verso, con mayor o menor calidad ret贸rica, pero para los que abajo jalonan cada frase del pregonero lo mismo les dar铆a escuchar alabanzas o insultos pues aunque hay megafon铆a es pr谩cticamente imposible entender lo que dice. Lo 煤nico que de verdad se oye es el final que acaba con un 鈥溌iva Soria! 隆Vivan las fiestas de San Juan!鈥 y que de tan somera forma dar谩 inicio a un alborozo que a duras penas se pod铆a ya contener.

A continuaci贸n la banda, que no se oye, interpreta alguna pieza mientras el p煤blico va abandonando la plaza y disponi茅ndose a ambos lados del Collado hasta la Dehesa pues de inmediato comenzar谩 un animado desfile encabezado por la banda municipal seguida de jurados, miembros del ayuntamiento, resto de autoridades y las pe帽as con sus propios m煤sicos que desfilan por orden de antig眉edad (Pe帽a 鈥淧oca Pena鈥, 鈥淓l Desbarajuste鈥, 鈥淓l Bullicio鈥, 鈥淟a Ilusi贸n鈥 y 鈥淓l Cuadro鈥, aunque finalmente y pese a que no es la m谩s antigua desfila la pe帽a 鈥淟os que faltaban鈥 pues as铆 lo sugiere su nombre). Despu茅s verbena de la banda en la Dehesa junto al monumento erigido en honor de don Francisco y don Jes煤s y junto al 脕rbol de la M煤sica.

De esta forma tan animada comienzan unas fiestas que pr谩cticamente sin pausa transformar谩n totalmente la ciudad durante cinco d铆as.

RELACI脫N DE PREGONEROS

PREGONEROS HONOR脥FICOS

1956
V铆ctor Higes Cuevas
Escritor, investigador, historiador soriano
1957
Bienvenido Calvo
Periodista
1958
Jos茅 Antonio P茅rez-Rioja
Escritor, fil贸logo, director de la Casa de la Cultura
1959
Celestino Monge
Periodista
1960
Miguel Moreno y Moreno
Periodista
1961
Juan R铆os Su谩rez
Periodista
1962
Miguel Moreno y Moreno
Periodista
1963
Isa铆as Pascual Moreno
Periodista y sacerdote
1964
Rafael Bermejo
Periodista
1965
Pablo Luis Velilla Alcubilla
Periodista, abogado
1966
Camilo Jos茅 Cela
Escritor
1967
Jaime de Fox谩 Torroba
Escritor
1968
Anselmo Romero Mar铆n
Pedagogo
1969
D谩maso Santos Guti茅rrez
Periodista y escritor
1970
Augusto Miralles
驴?
1971
Gabriel Cisneros Laborda
Politico
1972
C茅sar Casado Jim茅nez
驴?
1973
Alberto Cerc贸s P茅rez
Politico
1974
Alfonso Naval贸n
驴?
1975
Ramiro Cerc贸s Perez
Pol铆tico
1976
Manuel Calvo Hernando
驴?
1977
Vicente Segrelles Chillida
Gobernador civil de Soria
1978
Benito del Riego Moreno
Escritor

JURADOS PREGONEROS

1979
Adri谩n Garc铆a
La Blanca
1980
Jos茅 Mar铆a Maga帽a
Santiago
1981
Jos茅 Almajano
Santa Catalina
1982
Jos茅 Antonio Mart铆n de Marco
Santo Tom茅, San Clemente y San Mart铆n
1983
Joaqu铆n Pardo
El Rosel y San Blas
1984
Ricardo de Mar铆a Diges
La Mayor
1985
Agnelo Yubero
San Miguel
1986
Rafael Calvo
San Esteban
1987
Roc铆o Garc铆a
San Miguel
1988
Jos茅 Mar铆a de Juana
San Juan
1989
Antonio Soria
La Mayor
1990
Jos茅 Luis Gonz谩lez Lorenzo
Santiago
1991
Jos茅 Mar铆a Mart铆nez Laseca
Santa Catalina
1992
Antonio Mateo
San Miguel
1993
Tom谩s Mugarza
San Esteban
1994
Alfredo Esteras
San Miguel
1995
Juan Carlos Ant煤nez
San Esteban
1996
Isaac Catalina Gil
San Esteban
1997
Jos茅 Alberto Ramos
Santiago
1998
Esperanza Mart铆nez
Santiago
1999
Jos茅 Mar铆a de Miguel
El Rosel y San Blas
2000
Gloria Garc铆a y Fco. J. del Amo
San Esteban y San Juan
2001
Antonio Fern谩ndez San Rom谩n
El Salvador
2002
Mar铆a Concepci贸n Herrero y Nuria del Barrio
San Juan y Santo Tom茅, San Clemente y San Mart铆n
2003
Blas Antonio D铆ez
Santiago
2004
Diego Asensio y M贸nica Salas
Santa B谩rbara
2005
Leonor Calvo y Juan Jos茅 Negredo
San Miguel
2006
Joaqu铆n Mart铆nez 脕lvarez y Mar铆a de Carmen Buberos
El Rosel y San Blas
2007
Concepci贸n G贸mez
Santa B谩rbara
2008
Rub茅n Garc铆a
San Juan
2009
Ana Marina
La Blanca
2010
Juli谩n Antonio Salas y Soraya Aragon茅s
San Esteban
2011
Silvia Alonso
Santa Catalina
2012
Mar铆a de Miguel
Santo Tom茅, San Clemente y San Mart铆n
2013
Tina Miralles
Santa B谩rbara
2014
Ignacio Guti茅rrez y Pilar 脷car
El Salvador
2015
Fco. Javier Arigita Girbau y Luisa Soria Hern谩ndez
La Mayor

Alberto Arribas es miembro de la Asociaci贸n de Amigos del Museo Numantino.聽


Foto: AHPSo-20229-maceros-trabajo.

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