Historia Fiestas de San Juan ❱

El Catap√°n de ayer y hoy

Antiguamente la ciudad se dividía en una especie de distritos llamados Cuadrillas que, bajo el nombre de un santo o santa, agrupaban y organizaban a los vecinos de la ciudad para labores administrativas pero también para celebrar las Fiestas de San Juan.

Por Alberto Arribas · Soria

28 abril, 2016 12:08 CET · Historia de San Juan comentarios
Catap√°n
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Dicen los forasteros que los sorianos tenemos un léxico y una forma muy particular de hablar, y cuando les preguntamos que a qué se refieren nos dicen que usamos palabras raras como acicuaco, Agés, Catapán, regalarse,… Y es de justicia reconocer que tienen razón y que aunque todos sabemos a qué vamos el Catapán, igual no sabemos qué es el Catapán. Vamos a intentar aclararlo.

El Catap√°n es una asamblea de vecinos en la que se aprueban actas de las asambleas anteriores, se ofrecen y discuten las cuentas del ejercicio anterior.

En primer lugar y por si alguien no conoce de qu√© van las fiestas de San Juan, una s√≠ntesis breve para que se entiendan mejor. Antiguamente la ciudad se divid√≠a en una serie de barrios llamados Cuadrillas que bajo el nombre de un santo o santa agrupaban y organizaban a los vecinos de la ciudad para recabar impuestos, organizar levas, elegir representantes y dem√°s labores organizativas. Pero tambi√©n se juntaban para divertirse pues una vez al a√Īo cada Cuadrilla compraba un toro para correrlo por las calles y com√©rselo despu√©s entre todos y convidando a los pobres. Al frente de cada una de esas Cuadrillas hab√≠a una figura, el jurado, como m√°ximo representante y aunque los modos y las formas han cambiado mucho a lo largo del tiempo, algunos elementos de esa organizaci√≥n medieval siguen persistiendo y uno de ellos es eso, el Catap√°n.

En pocas palabras el Catap√°n es una asamblea de vecinos a la que se le a√Īaden m√°s elementos pero en esencia eso es lo que es, una reuni√≥n de la comunidad de vecinos en la que se aprueban actas de las asambleas anteriores, se ofrecen y discuten las cuentas del ejercicio anterior, se decide si se aprueban o no, si se quiere o no celebrar fiestas y se da relevo al responsable de la Cuadrilla, el jurado, quien toma la palabra para ofrecerse a los vecinos a darles una buena fiesta y nombra su secretario y el resto de cargos. A diferencia de las reuniones de la escalera de cada portal, tras esa parte oficial el jurado ofrece a los vecinos, y en general a todos los presentes, un sencillo √°gape consistente en pan, queso y bacalao salado, adem√°s de vino de la bota y m√ļsica para que los vecinos se diviertan.

Pues eso es lo que ha sido y lo que es, algo que a priori no parece que justifique el ansia con el que los sorianos esperan la fiesta pero como antes decía, el Catapán tiene muchos más elementos alrededor.

Tradicionalmente el primer domingo de mayo (no siempre ha sido en esta jornada, es m√°s, en esta fecha concreta casi puede considerarse una modernidad que no tiene ni un siglo) las campanas de la ciudad de Soria tocaban para convocar a los vecinos en el atrio de la iglesia, sacrist√≠a o casa del jurado para que asistiesen a una asamblea democr√°tica en la que trataban asuntos relativos a la celebraci√≥n de las fiestas. S√≥lo acud√≠an los vecinos, es decir,¬†‚Äúlos vecinos de casa abierta con familia dependiente de ellos y no aparente‚ÄĚ, como establece diversa

Catap√°n 1920

Catap√°n 1920. Foto AHPSo

documentaci√≥n antigua. Es probable que se permitiera la presencia de los mozos sin voz ni voto para que fueran aprendiendo los usos y costumbres de la comunidad. Lo que es casi seguro es que no acud√≠an mujeres si no era para servir el refrigerio ya que ese ha sido su papel en esta sociedad que les toc√≥ vivir hasta hace pocos a√Īos.

Sabemos el qué pero no sabemos el cómo y es que no han trascendido muchos detalles de la forma en la que se desarrollaban estas asambleas pero examinado las actas, las viejas fotografías y evocando recuerdos familiares no creemos equivocarnos mucho si aseguramos que aquellas eran reuniones muy serias donde se prestaba mucha atención y en las que a veces se discutía airadamente por cuestiones banales. Los vecinos más mayores sentados en bancos corridos, apoyando la espalda en la pared y sus manos en las cachabas, escuchaban con atención, discutían los balances y presupuestos económicos de la Cuadrilla cuestionando el destino de cada céntimo.

Aprobados y zanjados los asuntos del a√Īo anterior, se decid√≠a o daba el visto bueno al nuevo jurado elegido conforme a lo determinado de los cap√≠tulos anteriores. El jurado saliente presentaba al entrante oficializando el relevo al entregarle el bast√≥n que se transmit√≠a de mano en mano, as√≠ como el libro de Cuadrilla y acompa√Īando en alg√ļn caso de un garraf√≥n de vino por ser costumbre antigua. Tras ese nombramiento formal el jurado preguntaba a los siguientes que si quer√≠an o no celebrar fiestas de San Juan, lo que parece una obviedad pero que no lo ha sido tanto en tiempos pasados que esperemos no regresen cuando la situaci√≥n general ha sido tan mala que nadie ten√≠a ganas de celebrar nada. Tras la respuesta afirmativa el jurado proced√≠a a nombrar a una serie de personas (todos varones) para que desarrollasen los oficios cuadrilleros:

  • Secretario: cargo que ten√≠a como √ļnico requisito saber leer y escribir pues en una √©poca en la que no todos sab√≠an no pod√≠a serlo cualquiera por lo que en no pocas cuadrillas el cargo era vitalicio. Su funci√≥n era elaborar y controlar las listas de los vecinos, anotar y dar fe de todo lo que acontec√≠a en la cuadrilla, levantar acta de las asambleas de Cuadrilla y, en general, auxiliar al jurado en cualquier requerimiento de esa √≠ndole.
  • Ayudantes o cuatros: los ayudantes del jurado en la cuadrilla siempre han sido llamados cuatros pues ese era su n√ļmero. La duraci√≥n de su cargo era bianual de forma que todos los a√Īos hubiese dos cuatros viejos que conoc√≠an sus funciones por haberlas desarrollado el a√Īo anterior, y dos cuatros nuevos nombrados en esta jornada del Catap√°n. Los cuatros eran y siguen siendo los peones de la Cuadrilla, los encargados de hacer todo el trabajo de la Cuadrilla salvo el reservado a las mujeres.
  • Uno o varios revisores de cuentas cuya funci√≥n era la de examinar los gastos e ingresos de la Cuadrilla.
  • Uno o varios miembros de la llamada comisi√≥n para la compra del toro que siendo expertos en asuntos de ganader√≠a bovina pudieran asesorar con seguridad en la compra del toro de la Cuadrilla.

Los dos primeros eran y son los m√°s importantes, b√°sicos y los que se siguen nombrando pues los otros dos pod√≠an nombrarse o no. Por esta contraprestaci√≥n cuadrillera estaban y siguen estando exentos del pago de la tajada. Los dos √ļltimos suelen aparecer actualmente como forma de meter en el acta el nombre de los colaboradores de la Cuadrilla que acaban haciendo de todo pero su menci√≥n es de car√°cter honor√≠fica. Tambi√©n hab√≠a otros oficios de Cuadrilla hoy perdidos y ya sin fundamento como sacadores de mozas, alumbradores, cocedores‚Ķ, cargos que a veces se otorgan verbalmente a colaboradores de Cuadrilla pero que ni tienen fundamento ni se sabe muy bien qu√© hac√≠an. Hablando con rigor hist√≥rico hay que decir que algunos oficios cuadrilleros relacionados con las fiestas se eleg√≠an en la jornada del Viernes de Toros y no el Catap√°n, pero aunque desarrollar todas esas peculiaridades ser√≠a fant√°stico, entre estas l√≠neas se escapa del √°mbito del proyecto.

En los a√Īos 80 del siglo XX a√ļn era normal que el acto del Catap√°n solo lo presidieran el¬†jurado y el secretario, sin presencia de la jurada.

Terminada la parte oficial del acto del Catap√°n, a continuaci√≥n saldr√≠an las mujeres de la Cuadrilla para repartir las bandejas de comida y los cuatro cuatros con sus botas. Esto del √°gape parece plausible que surgir√≠a por las buenas formas s√≠, pero tambi√©n por la conveniencia de tener que catar los vinos de los diferentes bodegueros interesados en vender el que repartir√≠a en fiestas, y se obsequiaba adem√°s a los asistentes con pan y queso. Lo del bacalao se incorpor√≥ a mediados del siglo XX cuando una incipiente bonanza econ√≥mica tras la postguerra permit√≠a alg√ļn capricho gastron√≥mico en una √©poca en la que ese producto as√≠ comido, sacudi√©ndole la sal, se le consideraba un manjar que adem√°s aumenta la sed del que lo prueba y su deseo de beber vino. Y es que aunque Gaya Nu√Īo en su Santero de San Saturio elevase el at√ļn en escabeche a la categor√≠a de manjar gastron√≥mico, en esos mediados del siglo XX tambi√©n las conservas y las salazones eran en estas tierras del interior la forma usual de comer pescado de mar.

Lo de la m√ļsica parece que surgi√≥ hace nada, pues salvo alg√ļn caso que debe considerarse como la excepci√≥n que cumple la regla, no sol√≠an contratarse charangas ni gaiteros pues animados por el vino la gente cantaba sanjuaneras sin verg√ľenza. A partir de 1975 y con la salida al mercado del disco de sanjuaneras editado por la Diputaci√≥n, las Cuadrillas comenzaron a incorporar entre sus enseres b√°sico el tocadiscos est√©reo y sus altavoces, pero hasta la generalizaci√≥n total de charangas o gaiteros en todas las Cuadrillas tendremos que esperar hasta el final del siglo XX.

Catap√°n 1983

Catap√°n del Rosel y San Blas 1983

Esas costumbres han cambiado pero la esencia no se ha transformado tanto, pero hay que reconocer que afortunadamente en los √ļltimos treinta a√Īos s√≠ hemos visto cambios a mejor y particularmente en lo que al papel de la mujer ata√Īe. Ahora nos parece algo incre√≠ble pero en los a√Īos 80 del siglo XX a√ļn era normal que el acto del Catap√°n lo presidiesen los jurados y el secretario pues la jurada, junto con otras mujeres colaboradoras eran las que hab√≠an pasado la ma√Īana cortando el pan, el queso y el bacalao y ahora lo preparaban en bandejas o cestillos para servirlos. Ellos √ļnicamente se encargaban de rellenar las botas y de ofrecerlas pero ellas eran las camareras. As√≠ √©ramos. Lo ve√≠amos normal sin escandalizarnos y lo que era peor, ellas tambi√©n, por eso es por lo que el aut√©ntico cambio en las fiestas ha surgido con la erradicaci√≥n del machismo que imperaba y que permitido que haya mujeres hasta en el callej√≥n.

El Catap√°n hoy

En la actualidad, el acto sigue celebr√°ndose de forma parecida pero ya perdida aquella seriedad. Como siempre y conforme al art√≠culo 10 de las Ordenanzas, la llamada en ese punto “Asamblea general de Cuadrilla y Catap√°n”:

Art√≠culo 10.- ASAMBLEA GENERAL DE CUADRILLAS Y CATAP√ĀN
El primer Domingo de Mayo y en los locales de cada una de las Cuadrillas, se celebrar√° la Asamblea General de Cuadrilla, en cuyo acto los Jurados salientes, o en caso excepcional, persona delegada de dichos Jurados, har√°n entrega a los Jurados entrantes del Bast√≥n, del Libro y del Cartel de Cuadrilla y de la imagen del santo titular, a√Īadi√©ndose, en gesto de buena vecindad y armon√≠a, un garraf√≥n de vino. En el orden del d√≠a de la Asamblea General de Cuadrilla, habr√°n de tratarse, con car√°cter obligatorio, los siguientes puntos:
1- Lectura y aprobaci√≥n, si procede, de la √ļltima acta y de las cuentas de la Cuadrilla del a√Īo anterior.
2- Formulación de viva voz y por parte de los Jurados entrantes, de la pregunta ritual:
‚ÄúVecinas y Vecinos: ¬ŅDese√°is, que haya fiestas este a√Īo en nuestra Cuadrilla?‚ÄĚ. 3-Nombramiento por parte de los nuevos Jurados de los cargos del Secretario y de dos ‚Äúcuatros‚ÄĚ de Cuadrilla de la confianza del Jurado y de los otros dos ‚Äúcuatros‚ÄĚ nombrados entre los vecinos presentes en el acto; as√≠ como los Censores de Cuentas de la Cuadrilla. El acto continuar√° con el reparto entre los asistentes de pan, vino, queso y bacalao, tradicionalmente conocido como CATAP√ĀN.

El Catap√°n se sigue celebrando a las seis de la tarde del primer domingo de mayo en el interior de los locales de cada una de las Cuadrillas previamente decoradas con esmero para que vecinos y visitantes puedan admirar la art√≠stica decoraci√≥n. Cada local, casi todos ya de propiedad municipal, suelen venir decorados de a√Īos anteriores, y hay quien los redecora o hay quien prefiere respetar la decoraci√≥n anterior o modificarla ligeramente, seg√ļn sus gustos y presupuesto. En el exterior del local en cuya calle no se podr√° aparcar (las correspondientes notas de aviso y las vallas que cierran el tr√°fico son responsabilidad de la Cuadrilla, no de la polic√≠a local) los operarios del ayuntamiento han instalado una plataforma para los m√ļsicos que amenizar√° el acto y si se pide, suele ceder ya para ese d√≠a una serie de banderines con el escudo de Soria, mesas y sillas.

Cada vecino de Cuadrilla que haya entrado en fiestas, abonará el importe de la Tajada entera, salvo que el vecino ostente la condición de viudedad, en cuyo caso, abonará Media Tajada.

Dentro del local no puede faltar una mesa presidencial con manteles o colchas de lujo (antigua costumbre de Cuadrillas que algunos se resisten a olvidar) decorada con un centro de flores y el atril donde aparece el libro de Cuadrilla. Tampoco puede faltar una bota, vasos, jarra de vino, bandejas con pan, queso y bacalao. En un lado el jurado y la jurada saliente con su secretario y al otro lado de la mesa el correspondiente tr√≠o entrante. El jurado saliente suele llevar el bast√≥n que le va a entregar al nuevo jurado aunque hay quien evita tocar lo que cree que ya no le corresponde y lo deja sobre la mesa. Este bast√≥n del Catap√°n s√≠ que es el aut√©ntico bast√≥n de¬†Cuadrilla que se pasa de jurado en jurado aunque es costumbre que el ayuntamiento entregue a cada jurado otro de recuerdo que lleva grabado en la empu√Īadura su nombre, el de la jurada, el a√Īo y la Cuadrilla. Cada uno los usa como quiere.

Inicialmente preside el acto el jurado saliente o por ausencia dif√≠cilmente excusable la persona en quien delegue. Tras las breves palabras de agradecimiento a los vecinos, dar√° la voz a su secretario para que lea la √ļltima acta, la del S√°bado Ag√©s. Informar√° del balance econ√≥mico de las cuentas del a√Īo anterior que, sobra decir, tiene que cuadrar a cero. Una vez sometida a votaci√≥n de los presentes el acta y cuentas, el jurado saliente entregar√° formalmente al entrante el bast√≥n, el libro de Cuadrilla y un garraf√≥n de vino seg√ļn costumbre recientemente adquirida y ya incluida en las ordenanzas de 2002, “como gesto de buena voluntad”. No hay protocolo estricto al respecto pero √ļltimamente en el lote se incluye tambi√©n el cartel de la Cuadrilla y la imagen del santo o santa titular que poco antes de comenzar el acto viene a traerse en animada procesi√≥n desde casa del jurado saliente hasta el local de la Cuadrilla.

Tras ese intercambio de símbolos viene el momento más duro del jurado pues a partir de ese momento ya puede ser considerado ex jurado pues toma el relevo su sustituto que ofrece unas palabras de saludo y presentación de la jurada a la asamblea.

Lo primero que tiene que hacer es formula la pregunta “Vecinas y vecinos: ¬ŅDese√°is que haya fiestas este a√Īo en nuestra Cuadrilla?”.¬†Y tras la respuesta, seguro que afirmativa, se proceder√° a nombrar el nombre del secretario que ya levantar√° acta del presente festejo y que ser√° quien tome la palabra para nombrar a los dos cuatros de confianza del jurado (que ya los tiene preparados), as√≠ como de los dos cuatros elegidos voluntarios de entre los asistentes, voluntarios que suele tolerarse surjan de inmediato de entre los amigos y colaboradores del jurado, as√≠ como de los censores de cuentas. En alguna Cuadrilla se cumple el formalismo de que el cuatro firme un documento aceptando el cargo y recibe ya su propia bota de vino, si bien no hay mejor aceptaci√≥n que el tomar la bota de manos del jurado.

Concluye el acto formal cuando el jurado dice ‚ÄúVivan las Fiestas de San Juan, Viva la Cuadrilla‚ÄĚ, y sin m√°s se comienza a obsequiar a los presentes repartiendo pan, vino, queso y bacalao salado, primero dentro del local y despu√©s en el exterior donde la charanga o gaiteros contratados comienzan a tocar las primeras sanjuaneras del a√Īo.

Catap√°n

Hoy el Catap√°n es una fiesta

Es costumbre saludar a los jurados felicit√°ndoles por su cargo con la frase ‚ÄúSalud para cumplir‚ÄĚ y recorrer los locales de Cuadrilla que estrenan una decoraci√≥n festiva que cada a√Īo derrocha imaginaci√≥n. El libro de Cuadrilla se deja encima de la mesa para que los vecinos lo observen, aunque viendo como algunos manosean sus p√°ginas habr√≠a que pensar en otra forma m√°s conveniente para permitir que el vecino curioso lea con atenci√≥n su libro de Cuadrilla.

Sobra decir que los cuatros ya no lo son en ese n√ļmero sino muchos m√°s y con independencia de su g√©nero, a los que se a√Īaden sus parejas, amigos y simpatizantes que ser√°n los que llevan las bandejas con viandas y han cortado por la ma√Īana el queso y el bacalao y siguen cortando el pan dentro. Conviene que el vino se reparta en bota por que alguna vez que se ha hecho en vaso, se despilfarra y como dice la sanjuanera del d√≠a ‚ÄúMuchos coger√°n, coger√°n la primer tajada‚ÄĚ. El queso, el bacalao y el pan estar√° cortado en tacos de un tama√Īo que no desdiga de la generosidad del jurado. La merienda se acompa√Īa de sanjuaneras, preferiblemente en vivo a cargo de gaita y tamboril.

Eran fiestas colectivas, abiertas a la gente y a la calle pero con un sentimiento tribal de pertenencia a un grupo social, la Cuadrilla.

Aunque no siempre se hace, si en alguna Cuadrilla hay alg√ļn convento, hospicio, residencia de ancianos o instituci√≥n de caridad, es costumbre llevarles una bandeja con pan, queso, bacalao y una bota de vino, y era costumbre hasta hace poco que las flores de ese d√≠a se llevaban a alguna ermita o a la parroquia de la demarcaci√≥n.

En cuanto a recursos disponibles para ese día el jurado deberá disponer de los siguientes:

Botas: a lo largo de las fiestas cada Cuadrilla puede precisar unas veinte botas que, seg√ļn es costumbre pero no ley, deben decorarse con motivos sanjuaneros lo que no deja de ser una mala costumbre pues algunas pinturas dan mal sabor al vino y la bota no rezuma adecuadamente por lo que alguna podr√° ser una destacada obra de arte pero una mala contenedora de vino.

Conviene que para ese día se tengan todas listas aunque no haga falta usarlas todas pues en fiestas hay botas que se pierden o que se estropean y conviene tener repuesto.

En teor√≠a las botas de los cuatros se subastar√°n el S√°bado Ag√©s por lo que el jurado debe conservar cuatro de ellas, las m√°s vistosas, para la subasta. Hay quien ofrece en las botas aut√©nticas obras de arte de artistas m√°s o menos conocidos, otras llevan aut√≥grafos de personajes famosos, las menos el nombre de la Cuadrilla y el a√Īo. Cada uno sabr√° lo que le conviene pero si alguien quiere una bota de recuerdo que puje por ellas, pero si lo que quiere es una bota para usarla no son estas las mejores.

Vino, pan, queso, bacalao: Lo mejor es confiar en la experiencia del jurado del a√Īo anterior igualando o incrementando ligeramente lo que ellos gastaron, y en el buen criterio de los comerciales que suelen tener experiencia y que ofrecen servir vino y pan para todas las fiestas en unas condiciones muy ventajosas admitiendo la devoluci√≥n de quesos enteros o bandejas de bacalao sin abrir. Pero aunque se deje asesorar, los jurados y sus colaboradores deben probar varias ofertas y estudiar las condiciones.

A modo de ejemplo, la media de lo consumido por Cuadrilla ha sido la siguiente pero teniendo en cuenta que se consume m√°s de todo en las Cuadrillas del centro que en las de la periferia:

ESTIMACI√ďN ORIENTATIVA MEDIA DE CONSUMO EN EL CATAP√ĀN

A√ĎO PAN (barras) VINO QUESO BACALAO
1990 – Unas 40. Unos 200 l. 80 kilos. Unos 40.
2010 – De 60 a 160. De 350 a 450 l. 80+- De 30 a 50.
2012 – De 100 a 125 De 400 a 600 l. De 60 a 80 De 30 a 70.
2013 – De 100 a 120 De 400 a 500 l. De 60 a 80 De 40 a 50.

El acto acaba hacia las 22:00 horas cuando se ha acabado el vino, el pan, el queso y el bacalao y los m√ļsicos tienen que irse a descansar aunque algunos a√Īos y m√°s o menos hasta 1980 se celebr√≥ una verbena que se suspendi√≥ por ser el d√≠a siguiente jornada laborable, salvo unos pocos apenas acud√≠a nadie. Una vez finalizado el acto toca recoger, los cuatros y colaboradores vuelven a retirar las vallas para permitir el tr√°fico y si hace falta limpian lo que est√© m√°s sucio de la calle, ese d√≠a y los dem√°s pues no es costumbre dej√°rselo todo a los servicios de limpieza que bastante tienen con lo suyo.

Una de las costumbres desaparecidas y que está volviendo a resurgir es la de que el secretario y el jurado comuniquen en forma oficial (por escrito y en el registro municipal) el hecho de que su Cuadrilla sí acepta celebrar las fiestas de San Juan.

A partir del día del Catapán es cuando comienza de verdad el trabajo en las Cuadrillas y una de las más importantes es la que se encomienda a los cuatros, la de recorrer todos los domicilios (ya se aprovecha y se incluye comercios, empresas, asociaciones…) para preguntar a cada vecino si entra o a la fiestas.

Entrar en fiestas

Las fiestas de San Juan son o, más bien, fueron en origen una fiesta de barrio de carácter familiar que poco a poco se han ido transformando en lo que ahora son, una fiesta multitudinaria que ha ido adaptando con mejor o peor éxito para mantenerse fiel a su espíritu.

Como ahora, aquellas eran fiestas colectivas, abiertas a la gente y a la calle pero con un sentimiento tribal de pertenencia a un grupo social, la Cuadrilla, lo que hacía que la fiesta fuera entendida como algo comunitario y familiar. Organizado entre todos y para todos, por lo que el coste de los Sanjuanes también se repartía a partes iguales entre todos los vecinos con o sin ayudas municipales, los famosos tajones, que si bien pagaban un parte otra siempre quedaba a pagar por cada vecino.

De ah√≠ que la participaci√≥n festiva se dio por obligatoria y por lo tanto tambi√©n la cuota, llamada Tajada, lo que ha sido causa de muchos problemas por parte de una mayor√≠a que ha pretendido hist√≥ricamente que la minor√≠a participase econ√≥micamente en la fiesta la disfrutase o no. Tras muchas quejas y reclamaciones, finalmente una sentencia fechada en 1884 oblig√≥ a entender la participaci√≥n como algo voluntario por lo que ya desde ese a√Īo los cuatros comenzaron a recorrer cada domicilio para preguntar si quer√≠an o no entrar en fiestas.

Actualmente la costumbre de preguntar por participación festiva viene determinada en el artículo 11 de la Ordenanza de fiestas:

“Una vez que los vecinos de Cuadrilla hayan expresado en la Asamblea en el transcurso del Catap√°n su deseo de celebrar las fiestas, los Jurados junto con sus Cuatros, Secretarios y dem√°s colaboradores de la Cuadrilla, visitar√°n en los d√≠as posteriores los distintos domicilios del vecindario de su demarcaci√≥n para obtener el consentimiento individual de cada vecino a participar en los festejos y en el reparto proporcional de los costes correspondientes a la Cuadrilla, conocidos como ‘gastos de la Tajada'”.

Cada vecino de Cuadrilla que haya dado su consentimiento a entrar en fiestas, abonar√° el importe de la Tajada entera, salvo que el vecino ostente la condici√≥n de viudedad, en cuyo caso, el importe a satisfacer ser√° de Media Tajada. Los Jurados de Cuadrilla, antes del Mi√©rcoles del Preg√≥n, entregar√° en cada domicilio de los vecinos que hayan entrado en fiestas, las entradas para las novilladas de ma√Īana y tarde del Viernes de Toros as√≠ como dos vales: uno para la recogida de la tajada en crudo en la ma√Īana del S√°bado Ag√©s y otro para recoger la tajada cocida, el chorizo, el huevo cocido, el pan y el vino en la ma√Īana del Domingo de Calderas. El Ayuntamiento facilitar√° a los Jurados de Cuadrilla la relaci√≥n de vecinos y de calles que pertenecen a su Cuadrilla, anualmente.

Actualmente la costumbre de preguntar por participación festiva viene determinada en el artículo 11 de la Ordenanza de fiestas.

En la actualidad la vecindad en una Cuadrilla viene a ser un tr√°mite administrativo pues salvo honrosas excepciones ya casi se ha perdido del todo ese sentimiento de pertenencia a la Cuadrilla que era asimilable a la pasi√≥n por un determinado equipo de f√ļtbol. Lo usual es no conocer a los jurados que incluso pueden residir en otro barrio o hasta en otra provincia, lo que hace que la participaci√≥n vecinal real sea escasa o nula pues el jurado se rodea de sus amigos y colaboradores, sinti√©ndose el vecino desplazado.

Hoy es el Ayuntamiento quien reparte las calles de cada Cuadrilla basándose en la necesidad de hacer doce partes más o menos equilibradas de población y, si es posible, guarden relación con el templo que fue su origen en tiempos medievales. Eso hace que algunos vecinos que hayan sido toda la vida de San Miguel se enfaden y no entren en la que les toca ahora, San Pedro por ejemplo, o que los vecinos de Mariano Vicén pertenezcan a Santiago teniendo detrás de su casa la de San Esteban.

Al final el reparto de vecinos de Cuadrilla es muy diferente lo que repercute directamente en el presupuesto y en el precio final de la tajada aunque al final no suele haber tantas diferencias. A modo de ejemplo, en 2012 el precio de la tajada estaba entre los 23 euros de unas Cuadrillas a los 26 de otra.

Los sorianos en general suelen entrar sin reparos en su Cuadrilla. Por ese precio tienen derecho a dos tajadas de carne (cruda y cocida), a tomar vino, pastas, moscatel o an√≠s, a una botella de vino pele√≥n, un huevo duro, barra de pan y tallo de chorizo, pero sobre todo tienen derecho a sentirse muy orgullosos de que por ese poco dinero est√°n manteniendo una tradici√≥n, pero tambi√©n un ritual festivo que tiene siglos de antig√ľedad. Lo normal suele ser que en una familia entren varios miembros pues quien m√°s o quien menos si no conoce a un jurado conoce a dos o un compa√Īero del trabajo es secretario, lo que hace que el S√°bado Ag√©s por la ma√Īana se vea mucha gente con bolsas de carne del que ya hablaremos en su d√≠a.

Por el contrario también hay quien prefiere renunciar a todo eso y legítimamente rechaza entrar en fiestas porque no le gustan, porque se va de vacaciones o por estar de luto que son las excusas más usuales. Lo malo es la actitud de aquellos que por ahorrarse ese dinero no quieren entrar en fiestas mintiendo descaradamente y que luego son los que más participan en los actos de la Cuadrilla y hasta exigen, lo que se convierte en el colmo del gorroneo. Cierto es que todos los vecinos y forasteros tienen derecho a divertirse y participar en las verbenas, en la Saca, las vaquillas o lo que se programe, pero igualmente cierto es que ir a pedir de una bota, ocupar una localidad en la novillada del Viernes o pedir moscatel y pastas en las dianas sin ser vecino de ninguna Cuadrilla, se considera de mal gusto y debería estar penado con un sanbenito.

El art√≠culo 11 del nuevo Reglamento de 2002 reordena esta costumbre proponiendo la entrada voluntaria, e incorporando la novedad de no distinguir entre viudos y viudas, entendi√©ndose que esas personas est√°n sujetas al pago de Media Tajada. Tambi√©n especifica que los l√≠mites de la Cuadrilla los determinar√° el Ayuntamiento teniendo en cuenta el reparto equitativo de los vecinos y que poco antes del Mi√©rcoles el Preg√≥n, las Cuadrillas remitir√°n un sobre a cada vecino que haya entrado en fiestas con ocho entradas para los toros del Viernes (cuatro por la ma√Īana y cuatro por la tarde) y los vales de las tajadas de S√°bado y Domingo. Nada dice, pero se toma ya como costumbre f√©rrea, que el jurado incorpore el saluda y un pa√Īuelo con el logotipo de su Cuadrilla.


Alberto Arribas es miembro de la Asociación de Amigos del Museo Numantino.


Fotos: Catap√°n de 1973. Revista de Soria n¬ļ 20 // Catap√°n 1920. AHPSo //¬†Catap√°n 1983 en El Rosel y San Blas Cr√≥nica Pardo y Reglero.

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