Historia de San Juan ❱

La Compra del Toro

La Compra del toro es la fiesta m√°s veterana de las que se celebra en Valonsadero previa a San Juan.

Por Alberto Arribas · Soria

18 Junio, 2016 0:14 CET · Historia de San Juan comentarios
San Juan fiestas Compra 1906 cuadrilla de San Esteban
Si te gusta, comparte
TwitterFacebookWhatsAppTelegramMeneameGoogle+PinterestEmail

Antecedentes históricos

Recapitulando un poco los capítulos anteriores, la esencia de las fiestas de San Juan consiste resumidamente en que cada jurado al frente de su cuadrilla de vecinos compra un toro para divertirse con él corriéndolo o lidiándolo para luego matarlo, despiezarlo, repartirlo, subastarlo y con las sobras hacer una comida comunal, por lo que para cumplir todo ese ciclo festivo lo primero que necesitamos es un toro que hay que ir a comprar. Bueno pues básicamente eso es la Compra del Toro, pero claro está, como todo en fiestas de San Juan, la Compra es mucho más que una mera transacción económica, es una fiesta muy popular rodeada de tradiciones, costumbres y buen humor. Vamos a analizarla.

Aunque hay y ha habido pueblos o comunidades que dispon√≠an de caba√Īas ganaderas comunes y propiedad de todos su integrantes que pastaban en las dehesas boyales no consta que las cuadrillas o barrios de la ciudad de Soria dispusieran en tiempos modernos de esta forma de explotaci√≥n ganadera por lo que ante la conveniencia de comprar un bien del que se carece, en este caso un toro o novillo, hab√≠a que ir a buscarlo. En Soria el lugar m√°s cercano donde comprar un toro bravo ha sido hasta su desaparici√≥n alguna de las ganader√≠as de toros bravos que existieron en Valonsadero y que han surtido de ganado bravo no solo a la capital. Tambi√©n consta, por ejemplo, que en 1725 se vendieron reses de Valonsadero para los actos festivos de San Roque en El Burgo de Osma y para oros muchos festejos de la provincia. Pero aunque por cercan√≠a ese era el lugar m√°s adecuado para comprarlo, no era obligatorio comprar all√≠ el ganado y aunque no haya sido corriente ha habido ocasiones en las que las cuadrillas han comprado el ganado a ganaderos de de la provincia o de fuera de ella.

Y es que lo que era diferente antes es que la Compra actual es un festejo √ļnico pero hasta 1925 la Compra era eso, una adquisici√≥n de ganado m√°s o menos anodina que cada cuadrilla hac√≠a el d√≠a que mejor le ven√≠a, con o sin merienda, sin p√ļblico y sin considerarlo algo extraordinario. El jurado acordaba un d√≠a con los miembros de la comisi√≥n para la compra del toro elegida en el Catap√°n. Sus miembros se trasladar√≠an un d√≠a cualquiera hasta una ganader√≠a, pongamos las de Valonsadero, y all√≠, quiz√° incuso sin jurado ni mayordomo, decid√≠an, eleg√≠an el animal que satisficiera sus necesidades conforme al presupuesto acordado y m√°s bien en funci√≥n de su tama√Īo que de su bravura pues lo fundamental era la mayor cantidad de carne para repartir y tras regatear el precio lo pagaban en efectivo.

Siendo un día de campo y, tradicionalmente en Soria de los primeros días en hacer buen tiempo, podemos dar por seguro que los miembros de la comisión aprovecharan la salida para comer en el campo antes de regresar a casa e informar al jurado que ya el recado ya estaba hecho. La revista Ilustrada Fiestas de San Juan (1900) recoge que cada cuadrilla hacía la Compra un día a finales de mayo o principios de junio, día en el que se organizaba merienda cuadrillera y que en aquella época se basaba en paella y tortillas.

A partir del primer cuarto del siglo XX algunos jurados que sal√≠an voluntarios ya entend√≠an su cargo como una fiesta en el amplio sentido de la palabra por lo que para ese d√≠a invitaban a sus amigos y ya de paso organizaban una merienda comunal a la que √ļnicamente asist√≠an hombres. La fiesta fue ganando en vistosidad y se comenz√≥ a vislumbrar la conveniencia de realizarla a la vez por parte de todas las cuadrillas a√Īadi√©ndole otros elementos como un baile publico en el monte. Y es que hay que tener en cuenta que a diferencia de la forma actual de desarrollarse las fiestas, por aquel entonces este desplazamiento al monte para comprar el toro era la √ļnica ocasi√≥n en la que el jurado con su cuadrilla se desplazaban al monte pues la Saca en esos a√Īos apenas atra√≠a a unos cuantos.

Como ejemplo de las Compras de hace casi cien a√Īos podemos ojear la prensa de la √©poca. El Noticiero de Soria (11/06/1920) informa en una nota que la cuadrilla de San Esteban organiz√≥ la comitiva para la Compra del Toro dos d√≠as despu√©s el lunes 14 a las tres de la tarde, y otra nota en El Avisador Numantino de esa misma jornada deja claro que cada cuadrilla celebraba la compra bajo su criterio ‚Äúcomo ya s√≥lo quedan tres d√≠as festivos antes de la Saca, es muy posible que ma√Īana (domingo) vayan al monte algunas cuadrillas a la compra del toro‚ÄĚ.

Respecto al origen de la primera Compra organizada en conjunto por las doce cuadrillas, tenemos que esperar un poco. En 1924 la prensa habla del d√≠a en el que varias cuadrillas celebran la compra del toro pero eso dice varias, no todas. Hay que esperar a 1925 para que la prensa, sin dar demasiados detalles, nos hable de una Compra que parece com√ļn para todas las cuadrillas y cuyo regreso a Soria fue en forma de desfile precedido por la banda de m√ļsica provincial a la que al a√Īo siguiente se incorpor√≥ la novedad de los mazos de bengalas ‚Äúcomprados por los particulares‚ÄĚ que tanta vistosidad ¬°y peligro! daban al desfile hasta su supresi√≥n en la d√©cada de los ochenta. De todas formas la Compra del Toro como celebraci√≥n conjunta de todas las cuadrillas no parec√≠a ser un festejo definitivamente asentado en 1926 pues El Avisador Numantino (09/06/1926) se refiere esta celebraci√≥n todav√≠a en forma condicional: ¬ęProbablemente la ‚Äúcompra del toro‚ÄĚ de todas las cuadrillas tendr√° lugar el d√≠a veinte del corriente¬Ľ si bien las cr√≥nicas hechas tras aquella Compra nos hablan de un festejo ya arraigado y muy del gusto de los sorianos que acud√≠an en masa al monte.

Pr√°cticamente a la par que este festejo se asentaba plenamente en el calendario festivo, la cantidad y bravura de los toros de Valonsadero comenzaba a diminuir por lo que ya en 1928 el Ayuntamiento decidi√≥ comprar los toros fuera de Soria aunque mientras los hubo algunos jurados siguieron prefiriendo los toros aut√≥ctonos. Consta que los hubo en 1932 pero que el √ļltimo fue en 1954 siendo jurado de la cuadrilla de El Salvador el ganadero F√©lix Gonzalo que eligi√≥ un toro de su propia ganader√≠a de Valonsadero.

Desde entonces y ya definitivamente, los toros de las fiestas se han comprado en ganader√≠as de todo el pa√≠s, alguna propiedad de sorianos como los novillos del Viernes de Toros lidiados en 2004, 2005 y 2006 que pertenec√≠an a la ganader√≠a del m√©dico soriano afincado en Ja√©n y ganadero de vocaci√≥n, Agust√≠n S√°nchez, que en su tiempos fue un novillero conocido como ‚ÄúEl Guti‚ÄĚ.

No han trascendido muchos detalles de la forma de celebrar aquellas Compras de anta√Īo pero ser√≠an muy parecidas a las actuales, con la diferencia de que el jurado pagaba all√≠ mismo y en efectivo el coste del toro al ganadero o al ayuntamiento.

Tras la Compra se celebraba una merienda que en esos a√Īos ya se celebraba donde ahora est√° construido el merendero de autoridades, construido en 1954. Quiz√° la diferencia m√°s importante era que all√≠ tambi√©n se trasladaba la mayor parte de la gente pues en esa pradera se celebraba el baile, se instalaban algunos puestos de bebidas, helados o gorros, dejando vac√≠a lo que ahora conocemos como zona de los chiringuitos. En aquella pradera cada cuadrilla formaba un c√≠rculo de mesas, una forma diferente a la actual en las que las cuadrillas se disponen en filas.

Respecto al t√≠pico men√ļ de las meriendas, Francisco Terrel en un art√≠culo de la Revista de Soria de la primera √©poca, refiri√©ndose a la Compra de primeros de siglo recordaba los platos t√≠picos: ¬ę… las alb√≥ndigas… el bacalao con tomate… y entre bocado y bocado, corr√≠a la bota repleta de vino tinto bien catado por los expertos que lo hab√≠an probado en los almacenes de Manuel Ruiz, Manuel Aznar ‚Äúel Jaro‚ÄĚ, u otros, procedentes de Arag√≥n y de la Mancha¬Ľ.

Sobre el auge de la Compra como un gran festejo tuvieron mucho que ver dos cosas: la aparici√≥n en 1939 de la que pasa por ser el himno de Soria, la popular sanjuanera ‚ÄúA la Compra‚ÄĚ, una canci√≥n sencilla y pegadiza que posiblemente sea la m√°s conocida de las compuestas por don Francisco y don Jes√ļs que sol√≠an elegir el mediod√≠a de esta jornada para estrenar su nueva sanjuanera desde el √Ārbol de la M√ļsica, y por otra parte la necesidad de tener que desplazarse desde la capital hasta el monte.

En la actualidad acudimos al monte para Desencajonamiento, Lavalenguas, Compra y Saca, pero durante muchos a√Īos la Compra era el √ļnico festejo de monte al que se acud√≠a en masa y suponemos que aunque muchos sorianos fueran al monte andando, el que pudiera ir√≠a en autom√≥vil y quien lo tuviera pondr√≠a a disposici√≥n su carro o cami√≥n pues era una jornada para compartir con familia, amigos y vecinos lo que explica el fen√≥meno de que pronto surgieran las carrozas decoradas para ir al monte.

La aparición de las carrozas

Las carrozas eran camiones decorados y en algunos casos transformados o disfrazados, que aunque originalmente ten√≠an la finalidad de transportar personas con el tiempo fue primando la decoraci√≥n a la utilidad, convirti√©ndose en complicadas plataformas que a veces eran incapaces de llevar a nadie m√°s que el conductor pues llevaban sofisticadas estructuras adornadas con motivos sorianos y sanjuaneros, aunque tambi√©n las hubo con motivos infantiles, publicitarias, y hasta pol√≠ticas, como la alegor√≠a de la Rep√ļblica que sali√≥ en 1931. Durante muchos a√Īos fueron tan caracter√≠sticas de ese d√≠a como el sol, el vino o los toros.

San Juan fiestas compra 1930 2 primer premio concurso de carrozas

No sabemos cuando surgieron. Fotográficamente la primera se fecha en 1930 aunque se recuerda alguna un poco antes, lo que niega categóricamente la posibilidad de que surgieron por las reformas que trató de introducir López Pando en la segunda mitad del siglo XX, tal y como sostienen algunos. La idea gustó tanto que sabemos que contó con el apoyo municipal que organizaba concursos y premios para la carroza mejor engalanada y también para el jinete mejor enjaezado, premios que en 1932 eran de 125 pesetas (0,75 euros) para la primera y 50 (0,30 euros) para los segundos.

Este fen√≥meno del transporte al monte en veh√≠culo decorado ayud√≥ mucho a que el reci√©n estrenado festejo de la Compra ganase en vistosidad y se elevase casi de inmediato en festejo mayor que comenzaba con un gran desfile en el que participaban bicicletas adornadas, camiones, carros de caballos y en general cualquier veh√≠culo que pueda traer y llevar personas. A√ļn hoy hay quien tiene alg√ļn veh√≠culo peculiar como bicicletas en t√°ndem, calesas a caballo, motos con sidecar, descapotables, coches cl√°sicos o deportivos que emplean casi exclusivamente para lucirlo este d√≠a de la Compra y el de la Saca. En cuanto al adorno de los veh√≠culos lo m√°s socorrido es emplear las rosas sanjuaneras que brotan en esos d√≠as y, sobre todo, las aliagas silvestres del monte que con sus peculiares y llamativas flores amarillas son las flores caracter√≠sticas del monte en junio.

Poco a poco estas carrozas fueron haci√©ndose cada vez m√°s llamativas, tanto que ya no pod√≠an emplearse para llevar personas y las hubo que s√≥lo desfilaban para el concurso desde la plaza Mayor hasta el Espol√≥n convirtiendo el desfile m√°s bien en una cabalgata que ofrec√≠a elementos tan escasamente sanjuaneros como aquella carroza que llevaba a Blancanieves y los siete enanitos, o la que monto una escena holandesa con molino y todo. Ser√≠a en los primeros a√Īos de la d√©cada de 1960 y coincidiendo adem√°s con la generalizaci√≥n popular del autom√≥vil cuando estas carrozas desaparecen. Los que vivieron esta √©poca dicen que era bonito verlas pero que fueron dej√°ndose de hacer pues su elaboraci√≥n resultaba cara y complicada, y m√°s a√ļn era poder disponer de un cami√≥n que dejase de ser empleado unos d√≠as mientras se decoraba.

Pero en este proceso de desaparici√≥n de las carrozas habr√≠a que a√Īadir la aparici√≥n de otro elemento mucho m√°s accesible, pr√°ctico y f√°cil de adaptar para el transporte de personas, el tastarro. Aunque hay fotograf√≠as anteriores de 1950 en las que se ven en el monte coches parcialmente desguazados pero capaces de transportar personas, es a partir de la d√©cada de los cincuenta y sobre todo a partir de la de los sesenta cuando el uso del autom√≥vil se va popularizando al reducirse sus precios, lo que lleva impl√≠cito que hay que deshacerse de los viejos coches y que antes de llevarlos al chatarrero es posible darles un √ļltimo uso o mas bien abuso y dedicarlos para el transporte de personas hasta el monte. Surge as√≠ el popular tastarro que repart√≠a a la par muchas alegr√≠as pero no pocos disgustos y que se usaban tanto en los desplazamientos al monte como en la ciudad los d√≠as de las fiestas.

Hoy resulta impensable ver a veintitantas personas en un coche viejo carente de techo, seguros y que se cae a trozos, pero hace veinticinco a√Īos se ve√≠an con simpat√≠a. Claro que la normativa de tr√°fico era m√°s laxa, no hab√≠a tantas prohibiciones ni carnets por puntos y nuestra percepci√≥n del riego era menor, por lo que los tastarros fueron protagonistas indiscutibles de las fiestas hasta que hubo alg√ļn accidente serio en 1990 lo que coincidi√≥ con que un par de a√Īos antes a alguien se le ocurri√≥ meter uno de ellos en el albero de la plaza en plena celebraci√≥n de la novillada del Viernes de Toros. Aquello ya fue definitivo y en las fiestas de 1991 la polic√≠a local recibi√≥ √≥rdenes estrictas de atajar el problema, por lo que nunca m√°s volvieron a verse.

Y es que a menudo no tomamos conciencia de un peligro hasta que ha pasado alguna desgracia que fue lo que ocurrió con la costumbre de transportar personas a Valonsadero en la caja de los camiones, que a nadie se le ocurrió que fuera un peligro hasta que en la Compra de 1972 aconteció un accidente muy grave y se prohibieron aquellos transportes.

Es cierto que todos ganamos en seguridad y no hay que arrepentirse de ello pero también es de justicia reconocer que perdimos en vistosidad pues los desfiles de la Compra fueron convirtiéndose en un aburrida caravana de coches en la que ya apenas se ven vehículos decorados.

Desarrollo actual

Actualmente la fiesta de la Compra del Toro no difiere tanto de aquella primera de 1925. Se celebra en domingo, dos semanas antes del Domingo de Calderas pues como su celebraci√≥n resulta imprescindible para el desarrollo festivo, si aconteciese que por motivos meteorol√≥gicos o por cualquier otra causa de fuerza mayor no se pudiera celebrar la Compra en su d√≠a, quede libre un domingo antes de las fiestas para celebrarla, lo que ha acontecido en varias ocasiones por la lluvia, la √ļltima en 2010, siendo trasladada seg√ļn establecen las Ordenanzas de 2002 conforme al criterio de los jurados de cuadrilla de la comisi√≥n de festejos.

La fiesta en realidad comienza el s√°bado de madrugada cuando al acabar la verbena llamada de ‚Äúlos cuatros‚ÄĚ (aunque ahora la paga el ayuntamiento, era costumbre hasta hace unos a√Īos que fuesen todos los cuatros de las doce cuadrillas quienes la pagaban a escote), es tradici√≥n ir al monte a cerrar los toros, tomar pastas, an√≠s y moscatel, bailar y, en definitiva, a continuar la fiesta. A eso de las 7,30 u 8 de la ma√Īana y si los mozos a pie no lo consiguen, lo que suele ser habitual, intervienen los caballistas y peones que con la manada de bueyes, vacas y jotos recogen el ganado ante la atenci√≥n de miles de personas que a esas horas contemplan el espect√°culo. Este encierro llamado la Comprilla (el nombre popular dado hace unos a√Īos al Lavalenguas) resulta muchas veces incompleto pues a menudo hay alg√ļn toro rebelde al que hay que meter en el corralito pero ni por las buenas, ni ensogado ni en cami√≥n, que de todo se ha visto.

Tras la Comprilla muchos sorianos optan por quedarse todo el día en el monte descansando o bebiendo en los chiringuitos que todo el día están hasta los topes, pero otros optan por regresar a casa para descansar un rato.

Por la tarde comienza el festejo oficial de la Compra que debe desarrollarse conforme establece el artículo 13 de la ordenanza de 2002:

  • Faltando dos Domingos para el inicio de las Fiestas, se celebrar√° el festejo conocido como ‚ÄúLa Compra del Toro‚ÄĚ cuyo desarrollo discurrir√° por los mismos cauces que el festejo del ‚ÄúLavalenguas‚ÄĚ, excepci√≥n hecha del sorteo de los lotes de novillos. Despu√©s de haber sido corridos los novillos en Ca√Īada Honda, los jurados celebrar√°n en la pradera de Valonsadero la merienda de Cuadrilla, que ser√° visitada por la Comisi√≥n Municipal correspondiente. Con posterioridad se celebrar√° el tradicional baile amenizado por la Banda Municipal de M√ļsica.
  • El regreso o ‚Äúentrada de La Compra‚ÄĚ ser√° celebrado con un desfile a pi√© por el centro de la ciudad hasta la Plaza Mayor y ser√° presidido por los Jurados de Cuadrilla, acompa√Īados por la Comisi√≥n Municipal correspondiente, con participaci√≥n abierta a la ciudadan√≠a.
  • Si por raz√≥n de fuerza mayor no pudiera celebrarse el festejo de La Compra en el Domingo se√Īalado anteriormente, los Jurados y el Ayuntamiento podr√°n acordar el traslado de su celebraci√≥n al Domingo siguiente.

No es frecuente pero el √ļltimo p√°rrafo de las ordenanzas debe aplicarse de cuando en cuando, y es que no es raro que junio sea un mes muy lluvioso y aunque ese d√≠a no llueva es posible que lo haya hecho en abundancia los d√≠as previos por lo que el monte puede estar impracticable. Esta fiesta ha coincidido con otros acontecimientos destacados como elecciones, partidos del Numancia trascendentales o fiestas religiosas, y aunque alguna vez se ha comentado la posibilidad de aplazarla s√≥lo se ha hecho por motivos clim√°ticos.

De tomarse, la decisi√≥n √ļltima de la suspensi√≥n del festejo y traslado al domingo siguiente es de los jurados de cuadrilla y del Ayuntamiento. En alguna ocasi√≥n ha llovido en esa jornada y lo √ļnico que se ha trasladado ha sido la merienda comunal que se ha pasado a celebrar en cada local de cuadrilla.

Una de las diferencias con las compras de anta√Īo es el transporte al monte. Perdidas las carrozas, los camiones y los tastarros, las alternativas para ir al monte eran a pie o en veh√≠culo propio, lo que causaba importantes problemas de tr√°fico pues en a esta jornada de campo acuden no solo sorianos de la capital y de la di√°spora, a la Compra acude mucha gente de La Rioja, de Arag√≥n, de Navarra, de Madrid‚Ķ lo que ocasionaba problemas de trafico y de aparcamiento. El ayuntamiento decidi√≥ hace ya algunas a√Īos establecer una l√≠nea especial de autobuses gratuita que durante todo el d√≠a trae y lleva gente desde el centro de la capital hasta el monte, evit√°ndose muchos desplazamientos en coche propio especialmente en una jornada en la que hay quien bebe m√°s de la cuenta pues aunque en fiestas todos relajemos las normas, alcohol y conducci√≥n son incompatibles incluso en San Juan.

Ese d√≠a por la ma√Īana no es jornada oficial de actos de cuadrilla pero s√≠ es d√≠a en el que hay que preparar la merienda de la tarde en el merendero de autoridades en el que los jurados invitan a sus amigos y colaboradores, y entre todas las cuadrillas a las autoridades desplazadas hasta el monte. Los preparativos de esta merienda se llevan a cabo en el local de la cuadrilla pero otros cuatros o ayudantes tendr√°n que ir al monte por la ma√Īana para ir colocando las sillas y mesas solicitadas al Ayuntamiento y que hasta el monte llevan empleados municipales.

Para los desplazamientos de esta tarde al monte y otra vez a la ciudad, cada jurado debe haber contratado un autob√ļs que ir√° decorado con rosas y el cartel/arguijuelo identificador de cada cuadrilla, y en el que ir√°n sus colaboradores y cualquier vecino que lo solicite pues el coste lo abona la cuadrilla. Para esa jornada los miembros de la cuadrilla llevan ya los pa√Īuelos blancos y las camisetas identificativos, aunque hay quien prefiere llevar s√≥lo uno de esos elementos, o ninguno en solidaridad con el resto de los vecinos que todav√≠a no los tienen.

A las cinco de la tarde todas las cuadrillas con las autoridades, banda y veh√≠culos engalanados, deben estar en la plaza Mayor para iniciar el desfile por el Collado, a pie por jurados y autoridades, o en veh√≠culo el resto. Tras la llegada al monte cuatro personas por cada cuadrilla (jurada jurado, secretaria y secretario, que conviene matizarlo pues la presencia de las mujeres en la Compra fue una reivindicaci√≥n importante hace poco m√°s de treinta a√Īos) acompa√Īados por los miembros de la comisi√≥n de festejos acudir√°n hasta el lugar preferente que se les ha reservado delante de los corrales para que cada cuadrilla y seg√ļn el orden del que ya hemos hablado, elijan a su novillo que ser√° tentado y soltado al corral grande. Una costumbre extinguida si no del todo casi, ha sido que los secretarios sol√≠an llevar un malet√≠n que entregaban simb√≥licamente al concejal de festejos para representar de esa forma el pago por la compra del novillo.

Ya cumplido con el rito de la Compra, haber tentado al animal y correrlo un rato por la pradera, el p√ļblico suele irse o quedarse a merendar pero las cuadrillas marchan hasta el merendero de autoridades donde por la ma√Īana hab√≠an colocado las mesas para cuadrillas, colaboradores, autoridades y banda. Te√≥ricamente esa merienda est√° abierta para todos los vecinos pues corre a cuenta de la cuadrilla, pero tambi√©n es razonable pensar que es imposible organizar una merienda para todos los vecinos y sus familias, por lo que no conviene ir a gorronear y m√°s vale llevarse el bocadillo o comprarlo en los chiringuitos que ir a pedir una loncha de salchich√≥n. En cuanto a la merienda hay que insistir una vez m√°s en la prohibici√≥n de que en el monte no se puede hacer fuego por lo que es d√≠a de bocadillos o de platos preparados, no de parrillas.

Al igual que en ocurre en todos los √°mbitos de la sociedad, a veces los men√ļs camperos de la Compra tienden a sofisticarse cada a√Īo ofreciendo platos cuyo nombre no se puede recordar y de un sabor indefinido, pero lo recomendable es el men√ļ campero tradicional ofrecido en vajilla desechable con tortillas de varios tipos, chorizo, ensaladilla rusa, filetes empanados, lomo en aceite, queso, embutidos‚Ķ y a√ļn desde hace alg√ļn tiempo se dejan ver las pizzas o las hamburguesas para los m√°s peque√Īos. No pueden faltar las bebidas que hay que llevar en recipientes con hielo y los licores.

Tras la merienda se recoge y comienza un animado baile a cargo de la banda municipal que interpretar√° unas cuantas sanjuaneras hasta las nueve de la noche. De ah√≠ otra vez a los autobuses para regresar a Soria cuya entrada, entre las 22 y las 23 horas, se realiza a pie por parte de jurados y autoridades desde el Espol√≥n hasta la plaza Mayor, un desfile anta√Īo muy t√≠pico y vistoso que gan√≥ mucha seguridad al eliminar los tastarros y las bengalas. Se a√Īoran esos elementos s√≠, pero teniendo en cuenta que entra√Īaban unos riesgos dif√≠ciles de asumir por el Ayuntamiento en estos tiempos de continuas demandas y reclamaciones, la decisi√≥n ser√° lamentable pero es la m√°s adecuada.

Despu√©s la banda organiza una peque√Īa verbena en la plaza Mayor a la que s√≥lo suelen acudir los jurados y allegados pues es tarde y al d√≠a siguiente toca trabajar.

Manual de la cuadrilla para tener en cuenta tras la Compra

Ya no queda nada, poco m√°s de dos semanas, pero un tiempo que se vive muy intensamente y que pasa muy deprisa pues hay muchas cosas que hacer.

  • Desde 1942 es costumbre exponer en los comercios de Soria las banderillas y los cachirulos que lucir√° cada novillo el Viernes de Toros, y es a partir de ese d√≠a cuando ya comienzan a verse en los escaparates m√°s c√©ntricos donde se colocar√°n esos elementos con un pa√Īuelo de la cuadrilla donde se vea bien el nombre.
  • A partir de este d√≠a las cuadrillas preparar√°n un sobre para entregar a cada vecino de la cuadrilla que debe contener cuatro entradas para la novillada de la ma√Īana y otras cuatro para la de la tarde del Viernes de Toros, el vale para la tajada en crudo a recoger el S√°bado Ag√©s y el vale para la tajada cocida del Domingo de Calderas. Las entradas las suministra el Ayuntamiento a las cuadrillas pero el resto lo debe contratar el jurado a alguna imprenta.

Es costumbre acompa√Īarlo con un saluda de los jurados, un pa√Īuelo blanco con el logotipo de la cuadrilla de ese a√Īo y alguna pegatina. El sobre debe entregarse cuanto antes y preferiblemente en mano aunque obligue a los cuatros a recorrerse el barrio varias veces.

Si te gusta, comparte
TwitterFacebookWhatsAppTelegramMeneameGoogle+PinterestEmail