Historia de las Fiestas de San Juan

El Nombramiento de los jurados

Desde 1873, primera fecha en la que tenemos constancia, hasta la hoy, el evento del Nombramiento de los jurados ha evolucionado en tanto en su forma como en su apertura. Pasó de ser un acto casi privado entre ayuntamiento y jurados a un momento en el que los amantes de los Sanjuanes abarrotan el Palacio de la Audiencia.

Por Alberto Arribas

Soria, 26 abril, 2016 9:15 CET · Historia de San Juan comentarios
Nombramiento jurados 1983
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El Nombramiento como ceremonia protocolaria es un acto festivo relativamente moderno y carente de oficialidad pues el auténtico nombramiento de los jurados se celebra el día del Catapán con la sencilla ceremonia de entrega del bastón que desarrollaremos en su capítulo correspondiente. Pero antes de meternos en detalle, continuemos brevemente donde lo dejamos en el punto anterior pues a estas alturas de mes igual no está todo atado.

Tras la ceremonia previa del ando jurados.

¿Qué pasaría si no hay doce parejas? Pues que en la cuadrilla que falten no se celebrarán fiestas. No habrá pasacalles, toro, ni reparto de cuadrilla, procesión con el santo…. No, no se acabará el mundo y sus vecinos podrán seguir asistiendo al resto de los actos festivos pero ningún soriano concibe unas fiestas con once cuadrillas o una novillada de cinco novillos. Pero vistas las dificultades para localizar parejas que quieran comprometerse y que en algunas cuadrillas los problemas se agudizan con el envejecimiento de la población y la despoblación, no tardará mucho en llegar el día en el que sin más ambages haya que asumirlo con pena pero sin entenderlo como un demérito de la corporación municipal ya que, de serlo, será responsabilidad nuestra, de los propios vecinos.

Este no es un problema nuevo. Es preciso recordar que el número de cuadrillas no siempre ha sido de doce y que si se ha aumentado, disminuido o si se han fusionado hasta tres en una ha sido por estas mismas situaciones.

En 1873, siendo alcalde de Soria Guillermo Tovar, se citó a los jurados en dependencias municipales para realizar un mero trámite como fue el entregarles el bastón de jurado como símbolo de su mandato

En los últimos años se ha repetido con demasiada frecuencia el problema de no tener jurados hasta unos días antes del Catapán y aunque esta situación ha estado a punto de suceder en varias ocasiones siempre suele haber un Plan B consistente en confiar en que el capote de San Saturio eche una mano al final (¡Y vaya si lo echa!) y en el mismísimo acto del Nombramiento surja algún voluntario de entre el público o hasta que el jurado saliente se líe la manta a la cabeza y se decida allí espontáneamente a repetir en el cargo. También dicen que todo responsable de festejos tiene su Plan C consistente en que algún concejal o familiar cercano eche lo que hay que tener y asuma el puesto entendido como el favor personal más grande que alguien pueda hacerle al concejal de festejos.

El origen del Nombramiento de jurados

Hagamos un poco de memoria histórica sobre el acto de hoy. Teniendo en cuenta que el auténtico nombramiento secelebrará el día del Catapán, este otro Nombramiento como acto formal por parte delando.jpg» alt=»bastones de mando» width=»200″ height=»297″ /> ayuntamiento para designar al jurado tiene su origen al menos en 1873 cuando el entonces alcalde de Soria Guillermo Tovar citó a los jurados en dependencias municipales para realizar un mero trámite como fue el entregarles el bastón de jurado como símbolo de su mandato. Aquel acto, imaginamos que sobrio y sin público, no intentaría sustituir una de las esencias del Catapán sino que trataría de ser una especie de reconocimiento oficial por parte del Ayuntamiento al jurado entrante. En aquella época en la que aún convivían mayordomos (ya en pocas cuadrillas) y jurados (en todas), el bastón trataría de ser un símbolo del jurado, al igual que el alcalde de la Ciudad tenía su propio
bastón o los jueces de paz llevaban sus varas, los serenos sus chuzos y los cofrades sus estandartes o banderas.

Al parecer este acto protocolario en el despacho del alcalde no debía ser suficiente o se quiso hacer celebrar como algo más ceremonioso pues según el artículo 24 de las Ordenanzas de Fiestas de 1899 que con variantes estuvieron en vigor hasta 2002:

«Los Jurados tomarán posesión de sus cargos en la última sesión que el Ayuntamiento celebre en el mes de abril y reunirán sus Cuadrillas el domingo inmediato para el nombramiento de cuatros, alumbradores, comisión para la compra del toro y demás que es costumbre».

En el salón de plenos cerrado al público, los jurados que se sentaban en la primera fila y algunas juradas (no todas, a menudo ninguna) se sentaban por detrás casi ajenas a la fiesta.

De todas formas suponemos que no era un acto multitudinario, que más bien sería un acto íntimo al que acudían sólo los jurados. Por informaciones de jurados de los años setenta sabemos cómo se celebraba entonces. En el salón de plenos cerrado al público, ellos que se sentaban en la primera fila y algunas juradas (no todas, a menudo ninguna) se sentaban por detrás casi ajenas a la fiesta, mientras que los concejales presentes y funcionarios se sentaban en sus lugares habituales. No había público, a lo sumo algún fotógrafo, y no en todas las ocasiones se fueron después a celebrarlo como sucede en la actualidad.

El Nombramiento hoy

Hoy en día la ceremonia se ha confirmado como un acto de gran protocolo y afluencia determinado por el artículo 8 de las Ordenanzas de 2002 que establecen que:

«El último sábado del mes de abril y en un nuevo acto público presidido también por la Alcaldía y con el Ayuntamiento Pleno, se procederá al nombramiento efectivo de los doce jurados de Cuadrilla, haciéndose entrega a los mismos del documento que les acredita como tales”.

El documento acreditativo es un diploma conmemorativo, pero ya no es el bastón pues como debe ser, se consideró que el lugar para entregarlo es la Cuadrilla y de manos de un jurado a otro aunque hasta finales del siglo XX en el Nombramiento se entregaba el bastón y el libro de actas de cada cuadrilla.

anda por el Collado, regreso al Ayuntamiento y vino español, que parece que en esta Soria nuestra sin comida y bebida ni misa ni bautizo. Más o menos en esos huecos muertos posteriores al Nombramiento es cuando suele realizarse la foto oficial de los jurados que será la que aparezca en el boletín de fiestas por lo que jurados y juradas suelen ir bien maqueados y mejor vestidos.

Este acto pasó de ser una formalidad en el salón de plenos a un evento multitudinario en el que los jurados reparten entradas numeradas y que lleva camino de convertirse en un festejo de primer orden pues cada vez acude más gente y más que se queda esperando la culminación del acto para aplaudir a los nuevos jurados. También suele ser cuando se celebra la primera verbena, esta a cargo de las arcas municipales.

Y a partir de ahora ya todo es cuesta abajo, en unos días el Catapán.


Alberto Arribas es miembro de la Asociación de Amigos del Museo Numantino. 


Fotos: Toma de bastones 1983. Crónica Pardo y Reglero // Bastones de mando. Revista de Soria nº 14.

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