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Si las Fiestas de San Juan tienen un día peculiar, un
tanto esperpéntico, en el que el caos se hace fiesta es
el Viernes de Toros. Según marca la tradición, el
Viernes de Toros es un día de sacrificio, el día de la
muerte del toro, símbolo y eje de los Sanjuanes. Las
charangas de cada Cuadrilla pasan por las calles de los
barrios dando diana a primera hora de la mañana, la
música ya no dejará de sonar en todo el día. Poco a poco
, los que duermen despiertan y se preparan para el día
de Fiesta. Los que aún no han pasado por casa a dormir
acompañan a las Cuadrillas o esperan en los bares que
empiecen los toros.
Las doce Cuadrillas suben desde la
plaza Mayor con sus charangas, con los carteles de
Cuadrilla adornados con el cachirulo y las banderillas
que se usarán durante la lidia. La gente se va juntando
a las Cuadrillas y peñas en la subida a la plaza de
toros. El ambiente allí es espectacular. Las calles de
alrededor, el albero, el callejón, las gradas no hay un
hueco sin sanjuaneros. Las Cuadrillas y peñas van
ocupando sus lugares en la plaza, la policía local va
despejando con paciencia a todos los que se apiñan en el
ruedo hasta el patio de cuadrilla. A las 10 comienza la
corrida, el sacrificio. Antes de nada hay algo que
aclarar. La corrida de toros (novillada más bien) es un
tanto original, no es una lidia al uso. Pero eso es
mejor vivirlo en directo, es algo que no se puede
contar.
A lo
largo de la mañana se matan los seis primeros toros
correspondientes a las Cuadrillas de La Cruz y San Pedro;
Santa Catalina; La Mayor; El Rosel y San Blas; Santiago y
San Miguel. Antes de salir, a cada novillo se le "coloca"
(realmente se le clava) el cachirulo de la Cuadrilla. El
cachirulo es una especie de escarapela que sirve de símbolo que
identifica a la Cuadrilla. Algunos, intentan cogerlo al poco de
salir el novillo a la plaza.
Entre
toro y toro, el ruedo se llena de gente con ganas de juerga. En
el callejón no cabe un alfiler y el patio de cuadrillas y el
interior de la plaza están a rebosar. Los novilleros torean como
pueden a los toros, no es tarea fácil, no es una corrida que se
ciña a canon. Los alrededores de la plaza, están abarrotados de
gente que busca refrescarse un poco del agobio de la plaza de
toros o que simplemente pasan del festejo de los toros.
Cuando,
por fin, se matan los seis primeros toros, las Cuadrillas
realizan un pasacalles hasta la plaza Mayor, desde allí, cada
una tomará el camino hacia su local de Cuadrilla.
Es
tradicional que los grupos de amigos se reúnan a comer, de
hecho, el Viernes de Toros se conoce como el día de los casados.
A las 6 empiezan de nuevo los toros y se vuelve a repetir la
historia de la mañana, pero esta vez con más gente. Muchos han
tenido que trabajar por la mañana y otros llegan a San Juan por
la tarde para pasar el fin de semana.
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