El Sábado Agés consta de dos partes. La primera es
por la mañana. Mientras parte de la Cuadrilla hace la
diana floreada, la otra se queda en el local repartiendo
la tajada fresca entre los vecinos. ¿Qué es la tajada?
No es otra cosa que un trozo del toro muerto el Viernes
de Toros, en teoría. Ahora, las Cuadrillas tienen muchos
vecinos y un novillo de apenas 500 kg. a razón de
tajadas de unos 700 g. a repartir entre casi el millar
de vecinos, como que no llega. Así que, entre tajada y
tajada de toro de lidia del Viernes, se reparten tajadas
de reses adquiridas por el Ayuntamiento para dicho
reparto. A esta tajada tienen derecho los vecinos que
hayan entrado en Fiestas. La tradición dice que hay que
bajar con un plato y una servilleta, pero hoy día casi
nadie lo hace. Por otro lado, por cuestiones de higiene,
ahora las tajadas se envasan al vacío, por lo que unos
de los olores más chocantes de un Sábado en una
Cuadrilla, el de carne fresca, se ha perdido. Las
charangas de cada Cuadrilla animan el acto, a los
vecinos de les ofrece licores, dulces y la asadurilla
estofada del toro y, como no, vino fresco de la bota.
Por cierto, la tajada no se elige, se sortea para evitar
polémicas, que aún así existen (es posible que te toque
un trozo de hueso con algo de carne). Es un acto que
merece la pena ver.
Las tajadas ya se
han repartido y el día se aprovecha para descansar o echar el
vermú de tranqui. Llegan las 6 de la tarde. Empiezan los Agés,
un festejo único, peculiar, caótico y divertido. Pero, ¿qué son
los Agés? Es ni más ni menos que una subasta, la subasta de los
despojos del toro de la Cuadrilla. Bueno, un solomillo o una
bota de vino no son despojos, pero en fin, son los tiempos. La
puja. En cada Cuadrilla hay un subastador que será el encargado
de animar la cosa. Están los Cuatros, que se encargarán de
emborracharte para que pujes de forma disparatada, los
colaboradores, que hacen más o menos lo mismo que los Cuatros,
los Jurados y secretario presidiendo el acto y, como no, la
imprescindible charanga. Ya está todo listo, ten preparada la
cartera y localizado un cajero por si acaso y comienza la puja.
Pedazo a pedazo, el toro se sortea entre los asistentes siendo
el ganador el mayor postor. Dos reglas, la subasta va en serio,
si a la de tres es para ti pero estabas de guasa, se siente,
pero hay que pagar (se han llegado a pagar más de 600€ por botas
de vino y no es de extrañar ver lomos a más de 200€). El que
toca la pieza a subastar o bebe de la bota que se subasta
inmediatamente realiza una puja superior a la última oferta. La
tarde puede ser muy divertida, el ambiente es increíble y si
participas en la puja, con talento, la juerga crece por
momentos. Lo mejor, primero ver, luego comenzar a pujar poco a
poco y si te interesa algo ir a por ello, pidiendo siempre vino
y música. Y no lo olvides, confraterniza con algún Cuatro,
tendrás vino asegurado.
A eso de las 10 de
la noche el acto de los Agés acaba. La gente está eufórica y no
se quiere ir. A las 11 los fuegos en el alto de la Dehesa, más
tarde verbenas y que siga la fiesta por bares, calles y donde
sea.
En
la mañana del Sábado era tradicional correr los toros
enmaromados por las calles de cada Cuadrilla, tras ser
toreados el Viernes de Toros.
En 1791 Carlos IV intentó suprimir el festejo
del toro enmaromado. En 1908 el Ministerio de la
Gobernación ordenó y llevó a cabo el fin de esta
tradición.
En los años 1947 y 1948 se intentó restablecer
el toro enmaromado, corriendo dos toros cada
año. Reflejo de ese intento es la Sanjuanera "El
torito enmaromado" de 1949.