Se dice que es día de más esplendor y la verdad que es un día en el que Soria se pone de tiros largos. A primera hora de la mañana, tras da diana por la Cuadrilla, se realiza el reparto de la tajada cocida, chorizo, pan y botella de vino entre los vecinos que entran en Fiestas. Poco a poco, las Cuadrillas se van preparando para salir a la plaza Mayor. La noche ha sido larga. Se ha preparado la Caldera, símbolo ese día de la Cuadrilla. La Caldera no es otra cosa que eso, una caldera con la carne del toro, pollo y chorizo, adornada, con más o menos gusto, con rosas y motivos y tópicos sanjuaneros. Las Cuadrillas se van congregando en la plaza Mayor. Los vecinos y simpatizantes que lo desean se van uniendo a la Cuadrilla vestidos con traje tradicional soriano. A las 11 empieza el desfile, en orden van subiendo por el Collado ante la atenta mirada de los sorianos que se agolpan a los lados. La música de gaiteros y charangas suena. Las Peñas siguen a las Cuadrillas con su forma peculiar de desfilar, formando una serpiente multicolor y cada una va acompañada de su charanga. El desfile va llegando a la Dehesa, donde cada Cuadrilla se pone en el lugar que le corresponde a la espera que las autoridades prueben la Caldera que más adelante se ofrecerá a vecinos y curiosos. Una vez celebrado el acto, las Cuadrilla bajan al Ayuntamiento donde dejan las Calderas para que todo aquel que quiera vaya a verlas.
La tarde pasa de forma anodina. Salvo la corrida de toros de la feria de San Juan no hay
mucho más que destacar. Muchos aprovechan para descansar de los días de ajetreo anteriores. Soria por la tarde se llena de gente de los pueblos de alrededor que se acercan a pasar el día, visitar las Ferias o ir a los toros. Las Cuadrillas, por la tarde, realizan pasacalles
por cada uno de sus barrios y, por la noches, las verbenas
vuelven a llenar de jolgorio las calles de Soria y las Peñas
salen de nuevo con sus charangas.
La tajada cocida, el chorizo, el huevo, la barra de
pan y la botella de vino, las reparten las
Cuadrillas desde 1918. Debido a la carestía de la
vida, el Ayuntamiento decidió donar estos alimentos
entre los vecinos que hubieran entrado en Fiestas.
Los santos de cada Cuadrilla salían en
procesión el Domingo de Calderas.
En las Ordenanzas de 1873, se indica que el
Jurado, los Cuatros y miembros de la
Cuadrilla debían bajar la imagen del santo
titular a la concatedral de San Pedro para
iniciar la procesión.
En el año 1893, el obispo de Osma
prohibió la procesión de las Calderas.
La procesión de los santos se sustituyó por
el desfile de las Calderas. La procesión de
los santos titulares se reinstauró en 1939,
pero en la mañana del Lunes de Bailas.
Las Cuadrillas, antes de llegar a la Dehesa,
pasaban por el convento de San Benito para
bendecir las ofrendas y a los santos
titulares.
El solar del convento de San Benito hoy lo
ocupa la plaza de toros.
Los Cuatros más jóvenes esperaban a la
"comitiva" con las Calderas en la Dehesa.
Desde 1873, la carne de las Calderas no se
puede repartir entre los vecinos hasta que
los miembros del Ayuntamiento la hayan
probado.
Con el paso del tiempo, se retrasó la
hora de inicio de los actos, se modificó el
recorrido del desfile, desde la plaza Mayor,
por el Collado, pasando por la ermita de la
Soledad (lugar donde se bendicen las
Calderas) hasta el Alto de la Dehesa.
Las Calderas ya no se reparten entre los
vecinos, siendo un símbolo de lo que fueron.