El Pregón es algo que comenzó a hacerse a eso de
mediados del siglo pasado. Poco a poco ha ido calando entre los
sorianos llegando a ser un día más de Fiestas (más bien),
antesala del inicio tradicional de los Sanjuanes, la Saca. En un
principio, era alguien invitado a leer el Pregón el que hacía
las funciones de pregonero.
Hoy día, esta tarea se encarga a un Jurado de Cuadrilla.
Realmente, se hace poco caso a lo que diga el pregonero. La
plaza Mayor se queda pequeña y la armoniosa cacofonía enmudece a
la voz del Jurado que grita con todas sus fuerzas desde el
balcón del ayuntamiento.
Todo
esto empieza un miércoles por la noche a las 11, Sanjuan quiero
decir. El aire de fiesta se respira durante todo el día. Se
espera, hay tensión. Por la tarde, grupos de amigos, peñas y
Cuadrillas se reúnen para cenar y comenzar a prepararse para los
Sanjuanes. Por delante, 5 días y 6 noches en las que no se va a
parar ni un momento.
Poco a poco, Collado abajo, los sanjuaneros se van apiñando en
la plaza Mayor a la espera del Pregón.
Las peñas
llenan de música el ambiente y la gente, vestida con camisetas,
petos, chalecos preparados para la ocasión dan color al cuadrado
de piedra, botas de vino, vasos de plástico, van de mano en
mano.
Y el pregonero en el balcón haciendo lo que puede,
porque los sanjuaneros sólo esperan oír: "¡Viva Soria! ¡Vivan
las Fiestas de Sanjuan!".
Los Sanjuanes han empezado. Soria explota, se llena de Fiesta,
de usos y costumbres, de tradición y de juerga. Son cinco días,
seis noches que por mucho que te cuenten nunca vas a imaginar.
Pero se arregla pronto, Soria te espera esos días y nada te va a
defraudar.
Hasta el año 1956, los
Sanjuanes comenzaban el Jueves la Saca. A partir de ese
año, el Pregón se convirtió en una tradición más e
introducción de las Fiestas de San Juan. Pocos años más
tarde, a partir de 1959, se celebra el Homenaje a las
Juradas.
En
un principio, la lectura del Pregón la realizaba
alguna personalidad relevante. Actualmente, es
uno de los Jurados el encargad@ de oficiar de
Pregonero.
En 1966 fue el Premio Nobel, Camilo José
Cela, el encargado de leer el Pregón de
Fiestas de ese año.